Vacas lecheras matadas en lugar inusual como protesta

El envío al mercado de Liniers, ciudad de Buenos Aires, de unas 1.600 vacas utilizadas para la producción de leche, a manera de protesta por cuestiones económicas, nos acerca a lo que suele no comprenderse a la hora de dejar de consumir derivados provenientes de la explotación de animales no humanos.

Los animales enviados al matadero estaban ya casi agotados, pues habían completado su «ciclo reproductivo». Usualmente sus cuerpos se usan para obtener extracto de carne y termoprocesados diversos y por eso no las matan en este matadero, donde sólo van los que se destinan a la conversión en carne. Por eso la protesta fue considerada «singular».

Los productores dueños de las vacas acompañaron a los animales a la muerte, para vigorizar la protesta.