Un comentario acerca de la situación en Austria

Gary Francione | junio 25, 2008 | Traducción: Ana María Aboglio. Ediciones Ánima

© Gary Francione. © Traducción: Ana María Aboglio © 2008 Ediciones Ánima
Texto perteneciente al Blog personal de Gary Francione.
25 de junio de 2008.

Esta mañana recibí una copia de un comunicado de prensa concerniente al arresto y detención de Martín Balluch y otros defensores de animales, en Austria. Estos defensores han sido detenidos aparentemente sin ningún cargo formal entablado contra ellos. También leí la declaración de Amnesty International que está traducida en el sitio web de la organización de Balluch. Amnesty Internacional expresa preocupación por la falta de especificidad de las órdenes de allanamiento, la manera en la que los allanamientos fueron ejecutados, el hecho de que los acusados no hayan sido totalmente informados de las evidencias contra ellos ni hayan podido tener acceso a sus abogados, y el uso de leyes de “responsabilidad empresarial” muy amplias, que llegan a penalizar o desalentar la expresión legítima y pacífica del discurso protegido por ley, y que amenazan la libertad de asociación.

De acuerdo con Amnistía Internacional, las autoridades austríacas alegan que los acusados actuaron a través de sus organizaciones con el fin de conspirar para cometer, o hacer que se cometan, actos de “daño penal a la propiedad, coacción, amenaza.”

No tengo la menor idea de si existe alguna prueba que sustente esas acusaciones. Y he sido muy claro, desde hace muños años, en cuanto a que me opongo a todo tipo de violencia y que considero el principio de Ahimsa como base para el movimiento abolicionista. Pero no importa de qué Balluch y los demás están siendo acusados. Ellos, así como cualquier acusado de un ilícito penal, tienen el derecho a saber con especificidad los cargos que se le imputan y a conocer qué evidencia existe para apoyar estos cargos; tienen derecho a la asistencia de un letrado; tienen derecho a no ser acosados durante la ejecución de la orden de allanamiento; y tienen derecho a que sus actividades legítimas y legales no sean interrumpidas por las extralimitadas leyes de “responsabilidad empresarial”.

Encuentro muy difícil de creer la afirmación de Balluch de que la razón del gobierno de Austria para perseguirlo a él, así como a los otros, sea el papel que ellos tuvieron en las campañas por las leyes austríacas de bienestar animal. Esas leyes no son motivo de alarma para nadie. Conforme a lo que argumenté en un ensayo anterior, las leyes austríacas, como las leyes de bienestar en general, refuerzan aún más la explotación animal y no hacen nada para erradicar la condición de propiedad de los animales.

Pero eso no importa para esta cuestión. Si las autoridades austríacas tuvieran evidencias de ilícitos penales, deberían presentar cargos formales e iniciar una acción penal pública y transparente. Si no tienen evidencia, deberían liberar a los que están siendo detenidos.

He sido abogado por casi 30 años y representé a muchos individuos, incluyendo muchos defensores de los animales que fueron acosados por las autoridades. También enseñé Derecho Penal y Procedimiento Penal por muchos años. Entiendo perfectamente cómo el peso de los procesos penales puede ser esgrimidos por los gobiernos. Es muy inquietante ver que las democracias liberales que supuestamente celebran “el imperio de la ley”, lo ignoran rutinariamente. Este es un ejemplo. Desafortunadamente, es sólo uno de tantos.