Sus cuerpos: bovinos

Novillos y vacas.

La producción de carne a partir de las vacas significó en Argentina la muerte, solo en enero de 2007, de 141.300 terneras, 71% más que en enero de 2006, y 203.700 vaquillonas, 26% más que en enero del 2006.(1) Por Res. 1378/2007 de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), entró en vigencia un modelo de compensación para los productores que crían animales en feed lots, con destino al consumo interno. Uno de los mayores productores con este sistema, realizó el primer remate en el país, muy exitoso y con una disertación sobre bienestar animal como «una propuesta nacional». Durante 2007 el consumo de vacas fue el más alto de los últimos 21 años. Creció un 7,9 % respecto a 2006, según informe de febrero de 2008 de la Cámara de la Industria de la Carne (CIC

En lo que va del año 2020, en Argentina se asesinaron 10.5 millones de bovinos, 4% más que en igual lapso del ciclo previo. Entre abril y mayo las hembras asesinadas representaban el 50% pero en los dos meses que siguieron, estuvo debajo del 45%, y se concentró el mayor número en la matanza de novillitos, es decir crías de menos de dos años de edad. (2)

Sus rostros sobre una parrilla.

[Sí, también tienen un «rostro».]

 

Vacas en un almuerzo campestre en Gualeguay, provincia de Entre Ríos, Argentina.

 Para despedazarlos y comercializarlos en las góndolas, se los elige basándose en su peso y edad, y para calcularla se tiene en cuenta su dentición. Acaban siendo clasificados en: novillito macho castrado con no más 4 dientes incisivos (menos de 2 años de edad), macho entero joven (MEJ) con hasta 2 dientes incisivos permanentes (también de menos de 2 años, sin castrar), novillo macho castrado con más de 4 dientes incisivos permanentes (entre 3 y 4 años de edad), toro macho entero con más de 2 dientes incisivos al momento de ser asesinado. Vaquillona, hembra con hasta 4 dientes incisivos permanentes (menos de 3 años de edad), vaca hembra con más de 4 dientes incisivos permanentes al momento de ser asesinada. (3)

La mayor parte del ganado vacuno se marca, con el fin de asegurar el derecho de propiedad a su dueño. Este doloroso procedimiento consiste en realizar una impresión sobre el cuerpo del animal, por medio de hierro candente o marcación en frío. Tal cual reza el artículo primero de la ley 22.939: «la señal es un corte, o incisión, o perforación, o grabación hecha a fuego en la oreja del animal». Así se lo convierte en propiedad del humano que tiene registrado a su nombre el diseño de esa marca o señal. Otros traumas infligidos sobre el ganado vacuno incluyen el arrancamiento de cuernos y la castración, ambos sin anestesia.

Cada vez más en Argentina después de algunas semanas de pastar libremente, los animales son enviados a los feed lots, donde se aprovecha el instinto natural de comer constantemente para aumentar rápidamente el peso alimentándolos con maíz y otros cereales, lo que produce estragos en sus sistemas digestivos adaptados para la ingesta de hierba. El suministro de hormonas coadyuda en el engorde forzado.

A continuación, el transporte hacia el matadero: sin comida, sin agua, hacinados con el fin de minimizar costos. El trauma infligido en las granjas y durante el transporte provoca los «downers» (podría traducirse como «caídos»). Agotados, el matadero les depara la última experiencia de terror. Una visita al mismo evitaría la falsa idea de la «muerte sin dolor». Los animales en los mataderos pueden ver y oler la matanza de los otros y con mucho miedo intuir su destino final.

En el ámbito nacional, existen 189 frigoríficos faenadores habilitados por SENASA, ubicados principalmente en la región pampeana (4). Por el Mercado de Hacienda de Liniers pasan anualmente 2.300 000 «cabezas de ganado». Los 2.300 camiones semanales que llegan al mercado son un incordio para el vecindario. La gente quiere carne pero no la contaminación del arroyo Cildañez por la cantidad de excrementos y orina, no quiere lo irrespirable del aire, ni la rotura de las calles por el peso de los camiones, ni los mugidos de las que aún están vivas. No enterarse de la muerte diaria.

En países como EE. UU. Y Canadá, alguna mente sagaz ideó la llamada «carne blanca«, producida a partir de terneros a los que deliberadamente se encajonan y se mantienen anémicos en un cobertizo especialmente preparado. Atados con cadenas al cuello que les imposibilitan darse la vuelta, son alimentados con una dieta líquida que mantiene el hierro apenas sobre el punto necesario para que no se desplomen. Sobre suelos de tablillas que lastiman sus patas -ideados para dejar pasar el excremento- se desesperan por la ubre que jamás tendrán. Innato reflejo el de mamar, como el de todo mamífero, se frustrará como más adelante el de rumiar: el forraje tiene hierro, y la carne a obtener deberá lucir blanca y tierna, lo que para el pequeño significa una anemia importante, una gran debilidad. Se lo mantiene a oscuras para bajar la tensión. El ternero, desesperado por obtener el mineral faltante, es capaz de superar el asco natural de esta especie hacia sus propios desechos y lamer su propia orina para obtener un poco de hierro. Pero la celda es tan estrecha que ni siquiera puede dar la vuelta.

Provincia de Buenos Aires. Estos terneros fueron separados de su madre, una vaca explotada en la industria láctea, a poco de nacer. Serán llevados a establecimientos pertenecientes a la industria cárnica. Se los ata porque de lo contrario buscan a su madre, la cual está encerrada. Gimen y lloran toda la noche hasta que son sacados del lugar. Algunos, desesperados, mueren ahorcados con la cadena que los ata, como el caso de la segunda foto.

Miles de litros de leche destinados al consumo del único mamífero que sigue consumiendo leche después del destete: el humano. Más significativo aún, la proveniente de otra especie. En la cría intensiva, las vacas viven condenadas a establos o toriles de ordeñe con suelo de cemento. La tecnología permite ordeñarlas mecánicamente 2 ó 3 veces al día. Las máquinas a menudo les provocan cortes y heridas en las ubres y también descargas eléctricas, causándoles incomodidad, miedo e incluso la muerte. La industria lechera significa embarazar a la vaca una y otra vez, generalmente a través de inseminación artificial.

El becerro le es arrancado a los pocos días de vida. Algunos mueren enroscados en las cadenas con que los arrastran para destinarlos a una futura explotación láctea si son hembras, o a la industria cárnica si son machos.

Los continuos embarazos y la forzada producción de leche mantiene a la madre crónicamente enferma, por lo que se le suministran antibióticos y tranquilizantes. La producción se aumenta a veces con la administración de la controvertida hormona de crecimiento bovino, que suele producir mastitis (inflamación de las ubres), la cual es tratada con antibióticos.

Cuando desciende la productividad y dejan de ser rentables, las vacas lecheras son enviadas al matadero a la edad de 5 años. Una cuarta parte del promedio natural de sus vidas. Sus músculos son la elección de preferencia para las cadenas de comidas rápidas y otros productos cárnicos de bajo costo. La mastitis además de causar dolor y depresión en las vacas, es en algunos casos mortal por lo que se está aún probando la vacuna RotatecJ5 de Biogénesis Bagó en nuestro país. (5)

El INTA de Azul, Provincia de Buenos Aires, realizó un estudio, concluido en el 2012, para caracterizar los sistemas de crianza de terneras en tambos en el área del Centro Regional Buenos Aires Sur. Del estudio surge lo siguiente:

  1. El ternero es destetado entre los 2 y 4 días de vida; se remarca la importancia de cambiar los lugares de las estacas para evitar contaminación y contagios.
  2. La mayor parte de la mortandad se da por las complicaciones del parto, debido a que la vaca de raza Holando «suele tener dificultades para parir terneros, que a veces mueren asfixiados o tienen otros traumatismos, ya que muchas veces alcanzan gran desarrollo antes de nacer, esto se debe a la buena alimentación que en general recibe la madre.» (6)
  3. Se alerta que solo el 14% administra balanceado hiperprecoz, utilizando uno que no impulsaría el desarrollo temprano del rumen.
  4. Más del 60% de los terneros son vacunados.
  5. Se alerta sobre el uso abusivo de antibióticos.

Por otra parte, siguiendo el convenio de trabajo interministerial que se había iniciado en marzo del año 2007, el Ministro de Defensa y el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca acordaron destinar parte de las tierras de uso del ejército para la cría de caballos y bovinos, y para producción del alimento para esos animales con asistencia técnica del INTA. Ya se pusieron en marcha tareas de forestación y producción de forrajes en Corrientes, Mendoza y en Buenos Aires.  Además de generar recursos monetarios se llevarán a cabo investigaciones de tipo estratégicas complementarias, de las que no se dieron más detalles. (7)

Aunque era usual que se regalen o sacrifiquen a los machos, ahora los feed lots los toman para criarlos y venderlos como animales de «consumo liviano», siendo así que los novillitos de menos de dos años de edad superan en número a la oferta de carne de vaca en las góndolas. (8)  Los productores de leche obtienen gracias a esto una mayor rentabilidad . (9)

Notas

  1. A.G.P. y A. Dirección de Mercados Agroalimentarios, Carnes – SENASA – DGI.
  2. «Creció la faena de bovinos un 4% en septiembre: hubo una menor participación de hembras», Clarín Rural, 6-10-2020.
  3. Clasificación y Tipificación de res bovina Resolución N°32/2018. MAGyP.
  4. .A.G.P. y A. Dirección de Mercados Ganaderos – SENASA – DGI. Anterior Junta Nacional de Carnes.
  5. « Claves para controlar la mastitis al inicio de la lactancia» Clarín Rural, 19-09-2020.
  6. «La fábrica pide atención desde el principio» por H. Ortiz, Clarín Rural, 28-9-13, p.4.
  7. «Los campos de las Fuerzas Armadas volverán a dedicarse a la producción agropecuaria», Clarín Rural, 15-09-2020.
  8. Ídem nota 2.
  9. Idem nota 6.