Sus cuerpos: aves

El 90% de la producción mundial de aves está representada por la «carne» de pollos, a la que se suma la proveniente de patos, gansos, codornices, palomas, avestruces, faisanes y pavos. La producción avícola, en el año 2019, representó cerca del 39% de la producción mundial de carne. [1]

La explotación de las aves está constituida primordialmente por los pollos parrilleros y las gallinas ponedoras. Esta actividad empezó a desarrollarse industrialmente a partir de 1960 en nuestro país. El Plan de Crecimiento 2003-2010 se propuso un crecimiento del 10% anual. En el 2007, el aumento fue del 12% en relación al mismo mes del 2006, con lo cual se supera ampliamente el plan trazado. Las exportaciones aumentaron pero también lo hizo el mercado interno, alcanzando un consumo de 30 kg. de pollo por habitante. El titular del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) destacó la importancia del mecanismo de subsidios para el productor, implementado por el Gobierno. [2] Mientras que para el año 2020, el consumo de pollo por habitante alcanzó los 50kg.

Pollos «parrilleros»

La exploración de su propio ambiente, que los pollos realizan naturalmente, les está vedada en las granjas industriales o factory farms. Para evitar que el intenso stress del hacinamiento los lleve a caer sobre el cuerpo de sus compañeros, los picos de los pollitos son pasados por una cuchilla candente que cercena tejido extremadamente sensible. El extremo dolor, que lleva a algunos a la muerte por shock, perdura un tiempo durante el cuál la tarea de comer se vuelve extremadamente dificultosa.

Sus ritmos biológicos son alterados y controlados por medio de la luz artificial para acelerar el crecimiento y/o para disminuir los niveles de tensión. Con la alimentación y las hormonas se fuerza un crecimiento extremo en el mínimo tiempo. Esto, unido a la inmovilidad total, lleva a que sus huesos se quiebren con facilidad. El amoníaco derivado de la excesiva cantidad de excremento acumulado les quema los ojos produciéndoles ceguera.

Las condiciones de vida de los parrilleros son deplorables. Almacenados en pequeños galpones carentes de ventilación natural, cada pollo comparte un espacio de 1 m² junto con otros pollitos. El hacinamiento en dichos galpones provoca que el aire se torne muchas veces irrespirable y las peleas son inevitables. En muchos casos se despluman y se matan entre ellos. Incluso, pierden la vida aplastados, ya que al ser sensibles a cualquier ruido, corren todos hacia un mismo lugar y se amontonan. Se ha comprobado que este comportamiento se reduce con una iluminación muy tenue. La muerte ha de llegarles alrededor de la séptima semana de vida. Su promedio natural es de 7 años.

Una vez que alcanzan el adecuado «peso de mercado», los pollos son colgados en ganchos boca abajo donde son cortados y desangrados. Luego se arrancan las plumas y se extirpan vísceras y patas. Este procedimiento no es parte de la información al consumidor.

La aparición de la influenza aviar, o gripe de los pollos, en diversos países del continente asiático (Indonesia, Vietnam y Tailandia, entre otros) ya provocó la muerte de más de 60 personas desde 2003. Esta enfermedad desencadenó una crisis en Asia -ya que podría convertirse en epidemia-, y ante esta situación Argentina comunicó que las exportaciones de carne aviar se triplicarían en el corto plazo. Mientras tanto, en abril de 2021 se registró el primer caso de gripe aviar por la cepa H10N3 en China.

Durante enero-noviembre de 2007, el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) fiscalizó exportaciones de carnes frescas, procesadas y subproductos aviares por 133.397 toneladas y 172.964.000 dólares, superando en volumen y en divisas todos los envíos del 2006. El consumo interno por habitante subió en 2007 y llegó casi a 30 kilos por habitante. Se espera que suba 1,5 Kg/habitante en el 2008. Entre Ríos es la mayor productora y exportadora de estas aves.

Para octubre de 2014 Argentina registra una cifra récord en producción, con 175.870 toneladas, según expresa el presidente del CEPA, estimando un consumo anual de 45, 9 kg por habitante [2]. Tal crecimiento estaría dado por un «status sanitario óptimo, libre de las enfermedades de Newcastle e Influenza.» [3] El principal destino de las exportaciones actualmente es China, Sudáfrica, Chile, Singapur, Rusia, Arabia Saudita, y otros.

Durante el 2020, las exportaciones de carne de aves fueron de un volumen de 229 mil toneladas y 312 millones de U$S. Entre Ríos es la mayor productora y exportadora de estas aves (90%), seguida por Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Jujuy, Río Negro, Chubut, Salta y Tucumán. [4] En 1963 el entonces presidente José María Guido, instituyó el 2 de julio como Día Nacional de la Avicultura, que ya desde 1940 había adquirido carácter industrial intensivo.

Notas

[1] FAO. Producción y Productos Avícolas

[2] C.E.P.A. (Centro de Empresas Procesadoras Avícolas- http://www.aviculturaargentina.com.ar). Esta organización realiza una intensa actividad en la promoción de sus productos, festejando todos los años para el 2 de julio, el Día de la Avicultura, instaurado en 1963, a través del Decreto Nº 8108.

[3] Clarín Rural, 29 de noviembre de 2014, p.11.

[4] (Argentina Unida-https://www.argentina.gob.ar), 2 de Julio de 2021. Día Nacional de la Avicultura.

Gallinas «ponedoras»

Las  llamadas por la industriagallinas «ponedoras» soportan una miserable existencia aprisionadas en las llamadas «jaulas en batería» o battery hens. Apiladas en largas filas, poseen suelos de alambre inclinado por donde cae el excremento. Las patas de los animales se laceran y sus alas nunca se abren. Sus instintos básicos no se pueden desarrollar en absoluto. En la naturaleza, las gallinas disfrutarían de escarbar buscando su alimento y tomando baños de arena. Durante toda su vida se les administra calcio en su dieta porque los cientos de huevos que ponen al año consumen el calcio de sus propios cuerpos hasta agotarlas.

La tensión es extrema; su instinto de anidar, impedido. Una jaula tipo donde conviven 5 gallinas mide 45 por 50 cm. (menos de ¼ de m²). Al igual que en el caso de los pollos parrilleros, los picos de las ponedoras son cortados con el fin de evitar peleas y luchas entre ellas. Este doloroso procedimiento para los animales lo realizan los trabajadores a una velocidad increible, y es por eso que muchas veces resulta fatal. Debido a que las ponedoras vivirán más tiempo que los parrilleros, el corte de pico se reitera cuando tienen 12 semanas de edad. El horroroso grado de hacinamiento es continuo. Cuando se encuentran sin luz se amontonan para refugiarse y muchas de ellas mueren aplastadas por asfixia. El estrés extremo las enferma, las enloquece y hasta las mata. Muchas de ellas mueren por canibalismo y sus cuerpos deben ser incinerados, si es que son retirados de las jaulas. Viviendo inmovilizadas, la mayoría sufre osteoporosis, que les causa fracturas óseas y dolores crónicos.

Cada año las ponedoras dan a luz millones de polluelos, la mitad de los cuales son machos. Solamente los polluelos femeninos son aprovechables. Es por esta razón que los adorables pequeñitos del sexo masculino, al no tener ninguna finalidad, son sacrificados ni bien nacen. La matanza de estos polluelos resulta poco agradable. En general hay dos maneras: molerlos vivos o colocarlos en bolsas de basura donde agonizan sofocados.

Cuando la gallina «está agotada» -aproximadamente al año-, corresponde una decisión económica: o se la envía al matadero reemplazándola por otra o se la lleva a una «muda forzada», para provocar otro ciclo de producción de huevos. Este proceso lleva naturalmente unos 4 meses. Provocarlo en forma artificial significa privar a los animales de comida y de agua dejándolos totalmente a oscuras hasta 18 días. Las que sobreviven al shock son sometidas a un nuevo ciclo de producción de huevos.

Al finalizar su «vida útil» de aproximadamente 2 años, las ponedoras serán asesinadas. Su carne se comercializa bajo la categoria de «segundo grado», por lo cual su destino serán las hamburguesas, salchichas y alimentos balanceados para animales de compañía.

El 70 al 80% de las gallinas están en jaulas en batería. La legislación de la Unión Europea obligó desde el 2004 a etiquetar a los huevos según el método de producción y las prohibió a partir del año 2012, permitiendo las jaulas «enriquecidas». Estas últimas, se prevé, no aliviarán en casi nada el sufrimiento de los no humanos. Esta propuesta del etiquetado frontal de huevos se presentó también en nuestro país en marzo de este año.

Los llamados huevos «sin jaulas «, agolpan a las gallinas en multitudes amontonadas en un galpón. De hecho, algunos productores se pasan a este sistema porque se dice que disminuiría la mortalidad, agregando buen manejo y genética. En todos los casos se les sigue cortando el pico sin anestesia, matando a sus polluelos incapaces de poner huevos, sometiéndolas a muda forzada y tratándolas como basura para atraparlas y meterlas en cajones rumbo al matadero.

En Argentina, el consumo de huevos aumentó en el 2019, y la producción fue récord, alcanzando 13.175 millones de unidades,o sea, 436 huevos por segundo. La producción avícola nacional se concentra en las provincias de Entre Ríos -44,43%- y Buenos Aires -42,43%- (2013). El resto se distribuye en las provincias de Córdoba -5,10%-, Santa Fe -4,20%- y Río Negro -2,84%-.

Se espera que para el año 2027, en la Comunidad Europea se termine definitivamente con la cría de gallinas en jaulas en batería “convencionales”. A pesar de las negociaciones entre ONGs y multinacionales, lo que cambiará para ellas las deja en una grave situación. Con o sin jaulas, estos seres sintientes llevan vidas de opresión, y acaban siendo asesinados y empaquetados. Poner fin a la era de las jaulas reconvertirá la industria: no pondrá fin a la esclavitud animal.

En Argentina hay 45 millones de gallinas «ponedoras». Se trabaja multisectorialmente para que en los próximos años sean muchísimas más y se aspira a mantener el crecimiento que se registra desde los últimos 20 años en la explotación de aves. En marzo de 2022, en su undécima edición en la Ciudad de Buenos Aires, se realizará el evento “Avícola en conjunto con porcinos”, que busca reforzar el afianzamiento entre sectores diferentes del llamado Complejo Animal Industrial. (1)

Referencias

1)Shukin, N. (2009). Animal Capital. Rendering Life in Bipolitical Times. Minneapolis/London, University of Minnesota Press.

Última actualización: 6 de f ebrero de 2022