Muriendo por un cigarrillo

Heather Moore | dic. 2004 | Integrado en nota de Eric Spitler para IMPACT press. Traducción: Ana María Aboglio Ed.Ánima.

La industria del tabaco ha sido blanco de una gran exasperación por parte de los fumadores, quienes culpan a los productores de sus enfermedades relacionadas con el cigarrillo; pero si alguien tiene razón en demandar a las grandes compañías tabacaleras, son los animales.

Joe Camel no es el único animal que fuma. Por décadas los experimentadores han practicado repetidamente en animales tests inhumanos e irrelevantes para observar los efectos del cigarrillo. Aunque los animales nunca absorberían o inhalarían normalmente tabaco por sí mismos, perros, primates, conejitos de las indias, hámsters, conejos, corderos, pollos, y otros animales han sido mutilados, bombeados con nicotina y forzados a inhalar humo.

Los perros, por ejemplo, son forzados a inhalar humo de cigarrillo por ventiladores mecánicos. En un experimento cortan un orificio en la garganta de beagles y hacen que respiren grandes concentraciones de humo de cigarrillo por años. En otros experimentos también insertan electrodos en los penes de los perros para ver como influia el humo de cigarrillo en sus funcionamientos sexuales. Se atan máscaras en las caras de ratas y ratones con una bomba que les tira directamente humo de cigarrillo en sus narices. Los monos rhesus son confinados a sillas, sujetados con aparatos por sus cabezas, y expuestos a nicotina y cafeína para determinar como esta sustancia afecta la respiración.

Lástima el primate

Mientras estás leyendo esto, monos hembras embarazadas en el consolidado federalmente Centro Regional de Investifaciones de Primatesde Oregon (Oregon Regional Primate Resaerch Center ORPRC), de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregon [Oregon Health and Sciencies University (OHSU) ], son confinadas en pequeñas jaulas con barrotes metálicos, mientras sus fetos son expuestos a la nicotina.

Eliot Spindel, experimentador de ORPRC, reconoció que » los efectos deletéreos de fumar durante la preñez están todos demasiado bien establecidos». Sin embargo, su estudio de 5 años, durante el cual matará los bebés monos y diseccionará sus pulmones, está respaldada con dinero proveniente de impuestos durante el 2004.

ORPRC, el centro que se hizo famoso por la «creación de ANDI, el único sobreviviente de 40 embriones implantados en monos rhesus en un intento de crear un bebe mono con un gen de medusa , recibe 15 millones de dólares de impuestos federales al año, para someter aproximadamente a 2.500 primates a una variedad de crueles experimentos.

Matt Rossell, ex técnico en primates del ORPRC, es uno de los más abiertos críticos del centro. Rossell trabajó en el ORPRC por más de dos años y fue responsable por el bienestar psicológico de los primates. De acuerdo con Rossell, los técnicos de laboratorio del ORPRC cometían frecuentemente errores, tales como dar inyecciones a los monos equivocados, llevarlos a situaciones de incomodidad, stress, y producir datos incorrectos. Rossell está «convencido de que ninguna investigación científica útil podría nunca salir de ahí».

Dinero ensangrentado.

A pesar de los deseos de los votantes de Oregon y la riqueza de datos que prueban que el cigarrillo daña a las personas OHSU recibirá un adicional de 200 millones de dólares para expandir su programa de investigación. Este dinero es parte del acuerdo multiestatal establecido en 1998 que dice que la industria tabacalera pagó al estado de Oregon un monto inicial de 27.5 millones de dólares y 96.3 millones dependiendo de varios factores.

El acuerdo monetario del tabaco, fue destinado a reembolsar al público por los impuestos gastados en financiar la salud pública de aquéllos afectados por enfermedades relacionadas con el tabaco. En noviembre del 2000, los votantes de Oregon frustaron dos propuestas para gastar los pagos del acuerdo tabacalero, porque asignaron poco o ningún dinero adicional a la prevención en materia de tabaco.

Las compañías tabacaleras y las agencias del gobierno también financian experimentos de tabaco con animales. De acuerdo con el doctor Neal Barnard, presidente del Comité para una Medicina Responsable (Physicians Commnittee for Responsible Medicine PCRM), en 1996 el Instituto Nacional de Salud (National Institutes of Health-NIH) financiación 123 permisos totalizando 28.099.418 dólares para la investigación del humo de cigarrillo o la nicotina. Un total del 40 por ciento de los permisos involucraba a experimentos con animales en los que NIH despilfarró 10.276.391 dólares.

El doctor Barnad reportó que en 1996 los impuestos arrojaron:

  • 133.132 dólares para John C. Longhurst de la University of California para estudiar cómo la nicotina afecta los reflejos cardíacos de los gatos.
  • 183.628 dólares para Hakan W. Sundell de la Tennessee’s Vanderbit University para usar corderos ventilados mecánicamente y estudiar la exposición a la nicotina y sus efectos en la ventilación (Supuestamente, esta información está relacionada con el Síndrome de Muerte Infantil Súbita (SIDS) en humanos, aunque ya ha sido bien documentado que madres fumadoras se encuentran en alrededor del 30% de los casos de SIDS.
  • 104.214 dólares para James R. Pauly de la Universidad de Kentucky cuyo permiso establece que: » Los productos provenientes del tabaco consumidos por una embarazada afectan adversamente la preñez». Sin embrago, él quería estudiar los efectos de la nicotina en los fetos no nacidos de los ratones hembras.
  • 100.199 dólares para Barry A. Trimmer de la Universidad Tufts en Massachusetts para estudiar la resistencia a la nicotina del tabaco en las larvas de los esfíngidos, que comen principalmente plantas de tabaco.

Aún las beneficencias para salud, tales como la Marcha de los Centavos (March of Dimes) y la Sociedad Americana del Cáncer, usan las donaciones para imponer la adicción al tabaco a los animales.

Una industria cortina de humo

A pesar de la masiva cantidad de dinero gastada en los estudios con animales, cualquier cosa que sepamos acerca de cáncer y las enfermedades causadas por el tabaco provienen de la epidemiología humana y los estudios clínicos, y no de experimentos con animales. Irónicamente, los experimentos en animales engañaron al público por años ya que ratas, ratones, perros, y otros animales no desarrollarán cánceres en sus pulmones como lo hacen los humanos.

La industria tabacalera usó estos datos erróneos para aventajarse por años, sosteniendo que fumar no causa cáncer de pulmón en los humanos. De acuerdo con el grupo californiano para los derechos animales In Defense of Animals (IDA) un experimentador reportó en un importante periódico médico en 1957 que » el fracaso de muchas investigaciones que inducen cánceres experimentalmente, excepto en contados casos, durante cincuenta años de intentarlo, arroja serias dudas sobre la validez de las teorías acerca de los cánceres de pulmón causados por el cigarrillo.»Sin embargo, 27 estudios humanos ya habían establecido un claro vínculo entre fumar y el cáncer.

Ahora hay montones de datos sobre el vínculo entre fumar y el cáncer, pero las industrias tabacaleras siguen buscando desesperadamente la forma de convencer al público que fumar no es peligroso.

Es hora de que la industria tabacalera saque su cabeza de la nube de humo y enfrente los hechos: fumar causa cáncer. Es también la primera causa de enfermedades pulmonares y muerte en los Estados Unidos, incluyendo enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma, gripe y neumonía. Además, fumar contribuye a la enfermedad cardiovascular, la enfermedad coronaria y los defectos de nacimiento.

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Sin embargo, los experimentos inútiles continúan. Millones de dólares y cientos de miles de animales se pierden en experimentos que son tan crueles e innecesarios que han sido prohibidos en Gran Bretaña desde 1997. La ley federal estadounidense no requiere que los productos tabacaleros sean testeados en animales. El dinero gastado en experimentos en animales podría utilizarse mucho mejor en educación, servicios de salud, o en programas de tratamientos para adictos a las drogas en mujeres embarazadas.

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Phillip Morris anunció recientemente que planea cambiar su nombre por Altria, quizás para distanciarse de la reacción contra el fumar. (Se reportó que Phillip Morris ya compró los web-sites con nombres como AltriaKills.com para que sus oponentes no los consigan primero) Pero Phillip Morris no necesita cambiar su nombre, necesita cambiar su horrible práctica de testear en animales.

La gente debería comprender que si fuman, no sólo ponen en peligro sus vidas, también ayudan a pagar el daño que se le inflije a inocentes animales. El mejor modo para los fumadores, de ayudar a los animales, es dar un topetazo a los cigarrillos para siempre. Animales y gente respirarán con mayor facilidad.

Ganar la guerra del cáncer

En 1972, el Presidente Richard Nixon firmó la Ley para la Conquista del Cáncer, iniciando la «guerra contra el cáncer». Desde 1971, el Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Istutute) fue aumentando los fondos a razón de 2 billones de dólares por año para la investigación del cáncer, y la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society) ha doblado sus entradas anuales provenientes de las contribuciones públicas. Cada año se gastan 30 billones de dólares en investigación, detección y tratamiento del cáncer en los Estados Unidos, sin embargo el cáncer sigue siendo nuestro asesino nacional número dos.

No tiene que ser de este modo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (World Health Organization), más del 90 por ciento de los cánceres son prevenibles. Estudios clínicos han probado que la mayoría de los cánceres son causados por fumar y por ingerir alimentos ricos en grasa, comida alta en proteína animal y alimentos con colorantes artificiales y otros aditivos. Fumar también provoca arteriosclerosis y priva al cuerpo de oxígeno Es una de las primeros factores que causan ataques al corazón, tanto como cáncer.

La Marcha de los Centavos daña, no ayuda.

Bajo el pretexto de investigar los defectos de nacimiento, la Marcha de los Centavos (1) ha financiado numerosos experimentos en animales. Los experimentadores de la Marcha han hecho adictos a hembras preñadas, al alcohol, nicotina y cocaína, aunque ya sepamos que estas sustancias pueden dañar a los bebés en desarrollo.

Estas sustancias no siempre son administradas a los animales en la misma manera en que los humanos se exponen a ellas. En algunos experimentos, por ejemplo, se suministra a los animales nicotina por vía intravenosa, mientras que los humanos están expuestos a la nicotina por inhalación del humo del tabaco

En un experimento financiado por la Marcha de los Centavos, los viviseccionistas inyectaron nicotina en ratas embarazadas por medio de bombas eléctricas implantadas en sus espaldas. Incluso los autores del estudio señalaron que:

» Una infusión crónica usada en los estudios… no es una réplica de la situación humana porque no tiene las repetidas entradas de nicotina que resulta de fumar repetidamente cigarrilos en los humanos, ni tiene la variación diurna de niveles altos durante el día y más bajos en las noches.»

Los resultados de estos experimentos no son confiables, por las vastas diferencias existentes entre especies, y porque los datos sacados de una especie no siempre se pueden aplicar correctamente a otra especie. Diferentes especies de animales varían enormemente en sus reacciones a las toxinas y enfermedades, así como en su metabolización de las drogas.

A los animales raras veces se les dan químicos, en este caso nicotina, en el mismo programa horario que la absorben los humanos. Usualmente, a los animales se les dan largos montos de sustancias sobre un periodo corto de tiempo, mientras que los humanos generalmente se encuentran expuestos a pequeños montos de tóxicos sobre largos periodos de tiempo.

La evidencia consiste en: las mujeres embarazadas, especialmente, no deberían fumar. Estudios humanos han mostrado que, las muertes infantiles disminuirían en un 10 por ciento si las mujeres que fuman hubieran dejado de fumar durante el embarazo.

No hay razón alguna para que la Marcha de los Centavos torture animales y desperdicie el dinero de los donativos. Muchas beneficencias similares, incluyendo la Easter Seals and Birth Defect Research for Children, pusieron todos sus fondos en programas que directamente benefician a los bebés y nunca gastaron un penique en crueles experimentos con animales. Si quieres puedes chequearlo en MarchOfCrimes.com para más información sobre cómo la Marcha de los Centavos daña a los animales en vez de ayudar a salvar bebés.

Algunos datos. Fuente: Dra. Ana María Aboglio. Desde fines de 1995, el gobierno de EE.UU. comenzó una investigación que llevó a acusar a los directivos tabacaleros de «fraude y perjurio». El entonces presidente de Phillip Morris, William Campbell, por ejemplo, había afirmado que la nicotina no era adictiva. El Departamento de Justicia consideró incluso que los altos directivos habrían engañado a los accionistas sobre el tema, saliendo a luz la versión de que una empresa especializada en ensayos científicos habría falsificado los resultados de los estudios sobre el tabaco. La F.D.A. [Administración de Fármacos y Alimentos] aseveró que los cigarrillos son vías de distribución de una droga: la nicotina. La empresa Ligget, que hasta ese momento conformaba una alianza con Phillip Morris y otras empresas para resistir los ataques, decide separarse y reconocer que el tabaco puede ser mortal. No por arrepentimiento sino como parte de los negocios empresariales de Brooke Group Ltd., la dueña de Liggett, que aspiraba al control de R.J.R.Nabisco, matriz a su vez de R.J. Reynolds Tobacco, la segunda tabacalera más importante de EE.UU. El resultado sería una gran repartición en la responsabilidad por las posibles indemnizaciones, que en cambio ahogarían a las restantes tabacaleras. Phillip Morris siguió batiendo récords de venta: chinos y rusos sucumbieron al placer del tabaco.