Cuando
utilizamos la palabra natural no siempre queremos decir lo
mismo. Si llamamos naturales a los medios terapéuticos
que se utilizan exactamente como se los encuentra en la naturaleza,
son realmente muy pocos los que mercerían esa denominación.
La plantas, en general, se secan, se muelen, se maceran,
se cuecen, es decir, se someten a manipulación antes
de ser utilizadas como medicamentos. Sólo en alguna
ocasión y alguna especie, es utilizada como se la
encuentra servida en la mesa de la Madre Natura.
Los aceites aromáticos usados en la Aromaterapia
son el producto de un delicado proceso de destilación.
Y entonces, ni hablar de la homeopatía. Un medicamento
homeopático, antes de serlo, es triturado, macerado,
exprimido, machacado, diluído y sucusado, es decir
"dinamizado", hasta alejarse tanto de la sustancia
original que solamente el contacto con una fuerza vital
específicamente sensible, a través de sus
reacciones, podría detectar su existencia.
Entonces, podríamos decir que aceptamos llamar "natural"
a una técnica terapéutica que utiliza elementos
que no son originados en la síntesis industrial y
que, tanto su elaboración cuanto su utilización
se basan en determinadas leyes naturales. Leyes que rigen
el orden natural de las cosas existentes y la manera en
que esas cosas se relacionan entre sí. Leyes que
demuestran y gobiernan el para qué de la existencia
de cada una de esas cosas.
De las diferentes terapias ampliamente divulgadas hoy, voy
a dedicarle atención solamente a aquellas con las
cuales he conseguido alguna experiencia personal. AROMATERAPIA,
FITOTERAPIA, FLORALES (Específicamente el sistema
de Eduard Bach) y la transmisión directa de energía
a través de la imposición de manos, toques,
masajes o "pases".
Ésto último, recomendado, aplicado y enseñado
por Samuel Hahnemann en los últimos parágrafos
de su "Organon..." es llamado por él mismo
"mesmerismo", debido al nombre del difusor de
la técnica, su contemporáneo Dr. Mesmer. Se
trata de una técnica análoga a las difundidas
hoy, con diferentes orígenes, como reiki, curación
pránica, etc., algunas ligadas a determinadas prácticas
religiosas como la conocida con el nombre de SHO-REI. Por
respeto a todas ellas debo decir que las estoy mencionando
exclusivamente a manera de referencia dado que sólo
experimenté en mí mismo y en mis pacientes
la primera, reiki. La ignorancia me impide emitir opinión
alguna en relación a las demás.
Fitoterapia
El uso del poder medicinal de las plantas constituye una
ciencia antigua y ampliamente difundida en todo el planeta.
Prácticamente no existe civilización conocida
que no haya utilizado o utilice éste comocimiento
para resolver el sufrimiento y las dificultades que ocasiona
la enfermedad. De hecho, Hahnemann conocía muy bien
ésta linea de trabajo y perfeccionó el uso
de muchas de las especies vegetales conocidas y utilizadas
entonces mediante la manipulación homeopática
y la "experimentación pura". De ésta
manera consiguió ampliar y profundizar el conocimiento
de las capacidades curativas de las especies que experimentó
permitiendo su utilización en casos cada vez más
específicos y particulares.
Algunos ejemplos: Nux vomica, Ignatia amara, Angustura,
Chelidonium.... Por mencionar algunas de las más
conocidas... Pero.... Cómo olvidar a la primera,
la que dió origen a lo que luego se conocería
como " LA NUEVA MEDICINA"... la CINCHONA OFFICINALIS,
o CHINA OFFICINALIS o simplemente CHINA?. Fué el
primer medicamento experimentado por Hahnemann al advertir
que su capacidad de curar la fiebres intermitentes se debía
al hecho de se capaz de producirlas. Este es un ejemplo
del uso de las capacidades curativas de una planta por civilizaciones
americanas anteriores a la llegada de los colonizadores
europeos. Era con CHINA que los habitantes de estas tierras
curaban la fiebre palúdica, enfermedad típica
de las regiones húmedas y pantanosas de América.
Sus dicípulos y seguidores continuaron realizando
nuevas experimentaciones ampliando considerablemente el
número de medicamentos homeopáticoas de origen
vegetal.
Aclaremos la diferencia: Cuando preparamos y bebemos o
administramos un té de "Cola de caballo"
( Equisetum ) estamos haciendo fitoterapia.
Si sometemos a esa planta al método homeopático
de dinamización (trituración - dilución
- sucusión), al tomarlo o administrarlo estamos utilizando
un medicamento homeopático.
Si friccionamos con tintura de Arnica la región
de un músculo dolorido por el esfuerzo o por un traumatismo,
eso es fitoterapia.Si administramos, por vía oral,
Arnica 30 CH. Eso es Homeopatía.
Un polvo, una tintura, un extracto, el jugo fresco, etc.
de una planta con capacidades medicinales reconocidas, actúa
por acción directa, físico-química,
de los principios activos que contiene, de una manera homeopática
o no homeopática (por la ley de los semejantes o
de los contrarios). Una dinamización homeopática,
con una dilución superior a la 12 CH actúa
por similitud de su capacidad de acción (conocida
a través de la experimentación homeopática)
con la sensibilidad particular del paciente, expresada y
reconocida por los síntomas que presenta. Esta es
la manera de aplicar la Ley de los Semejantes en la práctica.
Por otra parte, la terapéutica homeopática
no utiliza solamente medicamentos de origen vegetal, sino
también de origen animal y mineral.
La FITOTERAPIA puede, en determinados casos , ser compatible
con el tratamiento homeopático. Es el veterinario
homeópata que debe decidir en qué momento
y de qué manera utilizar este instrumento terapéutico.
En general tengo la certeza de que utilizar caléndula
o propoleo como antisépticos de acción local,
tanto en piel como en las mucosas externas es preferible
al uso de antisépticos convencionales ( a base de
iodo, amonios cuaternarios, etc..).
Combinaciones de tinturas de caléndula, hamamelis,
árnica, propóleo, etc., producen excelentes
resultados en el tratamiento local de las heridas quirúrgicas
o accidentales.
El uso de extractos de melissa, passiflora y/o valeriana,
por ejemplo, son preferibles a uso de tranquilizantes o
ansiolíticos de síntesis para ayudar a muestros
pacientes excesivamente tensos, ansiosos o estresados por
circunstancias especiales.
Combinaciones de preparados vegetales adecuados suelen
ser efectivos y mejor tolerados que los antiparasitarios
convencionales, tanto externos (pulgas, garrapatas...) cuanto
internos (verminosis). Con la ventaja de no aplicar en el
cuerpo de nuestro querido animalito terribles venenos como
los piretroides, fosforados y otros igualmente tóxicos
y contaminantes del ambiente.
En fin, el uso de las capacidades terapéuticas de
las plantas suele ser un acompañante adecuado de
un tratamiento homeopático cuando necesitamos controlar
una situación particular y queremos evitar, como
es lógico, introducir en el organismo de nuestro
amigo sustancias difíciles de eliminar, con efectos
tóxicos, capaces de producir nuevos síntomas
e interferir en el tratamiento dificultando la evaluación
de la evolución.
Paralelamente, al no utilizar drogas sintéticas,
además de colaborar en la conservación del
medio en el cual convivimos todos los seres vivos de este
planeta, estamos dando nuestra contribución en la
lucha contra el uso inútil y cruento de la experimentación
en animales, tan sensibles y necesitados de consideración
y respeto como nuestro perro o nuestro gato.
Pero no debemos olvidar: NUNCA decidir qué medicamento
usar sin consultar al Médico Veterinario, especialmente
si su animalito está recibiendo un tratamiento homeopático.
Aromoterapia.
Tan antigua como la fitoterapia, la aromaterapia, aunque
no se la identifique con ese nombre, está incorporada
naturalmente a la vida cotidiana de los pueblos en todo
el mundo.
Hojas de eucalipto en un recipiente con agua hirviente
aromatizaba el aire de la habitación del enfermo
de gripe. A veces sus vapores eran inhalados por el paciente
resfriado, con la cabeza cubierta con una toalla, improvisando
una carpa terapéutica.
Fricciones con acohol alcanforado. Agua de rosas. Hojas
de romero secándose sobre la estufa y distribuyendo
su inconfundible aroma. Manojos de lavanda dentro de los
armarios. Bolitas de naftalina resguardando las ropas guardadas
para la próxima temporada. El olor de las especias
difundiéndose por la casa mientras se elabora la
comida preparando así, física y emocionalmente,
al organismo de los comensales para recibir el alimento.
Los famosos espirales, con palo santo y piretro, esparciendo
su humo aromático para espantar a los molestos mosquitos.
El incienso en los templos. Las románticas emociones
estimuladas en los amantes por el penetrante aroma de los
jazmines en los patios veraniegos. El aire inundado por
la presencia inconfundible de la dama de noche inspirando
sentidas serenatas.
Aromas que estimulan, aromas que relajan, aromas que enamoran,
aromas que repelen, aromas que curan, aromas.....aromas......aromas.....
Vió? Siempre estuvimos rodeados por aromas que, sabiéndolo
o no, ejercían su influencia benéfica en nuestras
vidas. Y siempre, desde que se tienen noticias fundadas,
existieron sabios "perfumistas", especialistas
en la elaboración y el uso de estas sustancias naturales.
La aromaterapia es una ciencia y su uso adecuado un arte.
Podemos servirnos de los aromas contenidos en los aceites
esenciales para ayudar a nuestros pacientes no humanos,
de una manera natutral, no contaminante, no tóxica
y sin efectos colaterales peligrosos.
Ahora bien, no todos los aromas son utilizables indiscriminadamente
en cualquier especie animal y en cualquier circunstancia.
Algunos aceites pueden ser usados más libremente
que otros. Esos otros deben ser usados cuidadosamente si
queremos obtener la totalidad de sus beneficios. La especie
a que pertenece nuestro animalito, sus caracteristicas individuales,
el tipo de padecimiento que sufre (si está enfermo)
y el tipo de medicamento homeopático que esté
recibiendo decidirán cuales son los más indicados
en cada caso y el momento adecuado para emplearlo sin interferir
en la buena evolución del tratamiento.
Flores de Bach.
Eduard Bach, médico homeópata inglés,
fallecido con 50 años de edad en 1936, creó
un sistema médico basado en el uso de la capacidad
terapéutica de flores silvestres sometidas a la acción
del sol o a la cocción en agua pura de manatial,
en determinadas circunstancias y siguiendo una técnica
particular.
Estos remedios florales se utilizan según lo indiquen
los estados del ánimo del paciente, son "remedios
del alma". El conocimiento de sus capacidades fue adquirido
por el creador del método gracias a su capacidad
de percibir los efectos de la flor sintiéndolos en
sí mismo por el simple contacto o proximidad. El
uso posterior en la clínica fue confirmando esas
capacidades y sus seguidores continuaron usando las 38 esencias
que componen el sistema dejado por su creador.
Con el tiempo fueron apareciendo una multitud de remedios
florales de distintas regiones del mundo, configurando diversos
"sistemas". El reconocimiento de las propiedades
de las diferentes especies se basa en la tradición
folclórica regional, en elementos analógicos,
alegóricos y simbólicos contenidos en la naturaleza
de cada una y en la "percepción" de los
investigadores.
Cuando se le pregunta al Dr. Zalman Bronfman - prestigioso
homeópata de la Escuela Médica Homeopática
Argentina - sobre "las flores de Bach", suele
responder : "Yo uso la flores de Hahnemann".
Esto es absolutamente verdad. Entre los miles de medicamentos
existentes a disposición de los homeópatas
figuran una respetable cantidad de "flores" y,
como ocurre con todos los medicamentos usados en Medicina
Homeopática, sus capacidades curativas se reconocen
mediante el método experimental, científico,
dejando un mínimo margen de error posible para su
utilización posterior por el homeópata práctico
bien entrenado.
Por otra parte, el método experimental homeopático
permite reconocer la relación del medicamento experimentado
con la totalidad de las estructuras y funciones del ser
vivo, desde las más groseras hasta las mas sutiles,
obteniéndose así un conocimiento más,
completo, profundo y seguro.
En resumen, podríamos enumerar 3 diferencias fundamentales
entre los sistemas florales y la Medicina Homeopática:
La Ley de los Semejantes, el Método Experimental
y el uso de sustancias perteneciantes a los tres Reinos
de la Naturaleza.
No obstante sus limitaciones, en mi práctica he
obtenido algunas satisfacciones usando combinaciones de
las escencias florales de Bach, en casos específicos.
Así como con el empleo de cualquier otro método
que tenga la capacidad de modificar los síntomas
de los pacientes, es el médico veterinario quién
debe decidir, cómo, cuándo y con quién
utilizar estos medicamentos.
Su uso por personas sin conocimientos médicos es
un grave error. Las escencias florales NO SON INOCUAS. Su
capacidad de actuar sobre las emociones no significa que
no tienen acción sobre las funciones y estructuras
del cuerpo. Cuerpo y alma son una sola y misma cosa; lo
que se modifica en uno incide sobre la otra, y vice-versa.
El desprecio, por parte de la "AUTORIDAD" médica,
de sus capacidades, ha permitido el uso libre de estas sustancias
por personas no preparadas para evaluar, integralmente,
el estado de salud de los otros y, mucho menos, de sí
mismos, facilitando la automedicación.
La frase del Dr. Eduard Bach: "cúrate a ti
mismo", de ninguna manera debe interpretarse como "
automedícate" -lo que sería obviamente
un superficialidad, por otra parte peligrosa- sino como
"conócete a ti mismo y a partir de ese autoconocimiento
podrás encontrar el camino hacia una curación
verdadera y, por lo tanto, permanente".
En el capítulo de primeros auxilios y consejos generales
daré algunas indicaciones de uso práctico
de fitoterápicos, aromaterápicos y florales.
Reiki
Me niego terminantemente a tratar de explicar aquí
en qué consiste este método curativo. Y me
niego porque, en primer lugar, exiten multitud de publicaciones
al respecto y, luego, porque la única manera de comprender
de qué se trata y cómo funciona, es hacer
un entrenamiento con la guía de un Maestro, o Maestra,
y experimentarlo.
Estoy convencido de que, en todo acto médico, cualquiera
sea el método terapéutico que se utilice,
las consecuencias benéficas que puedan conseguirse
dependerán, en gran medida (si no totalmente), de
la circulación de un tipo de energía particular
que fluye a través del terapeuta que la invoca hacia
el paciente que la necesita.
En verdad, nunca es el médico ( o el médico-veterinario
) el que cura, sino el Amor del Gran Espíritu, que
cuida de todas sus criaturas. Y ese Amor es la energía
reconciliadora, unitiva, conservadora, capaz de retornar
al orden a aquello que está desordenado. De poner
en el camino de la unidad a aquello que se dirige hacia
la dispersión. El terapeuta es sólo un canal,
un conducto que vehiculiza la VOLUNTAD SUPERIOR. Pero, ¿qué
es lo que hace que un terapeuta funcione mejor que otro
como conductor de ese poder curativo? La INTENCIÓN.
Esta palabra resume un conjunto de actitudes y virtudes
que el médico debe reunir. Si la INTENCIÓN
está puesta, totalmente, en ayudar al paciente, el
médico no dejará nunca de perfeccionarse en
el dominio de su arte, continuará adquiriento conocimientos
y habilidades, así como incrementando su sensibilidad
y su capacidad de comprensión frente a los sufrimientos
de los enfermos. Con cada uno de ellos, todas sus energías
y facultades estarán encaminadas hacia su única
misión. Su capacidad de amor por el prójimo,
de compasión, de solidaridad, de altruísmo,
estarán presentes en ese momento y en ese lugar.
Cuando el médico puede renunciar a la idea de ser
artífice y propietario de la curación, sustituyéndola,
conscientemente, por la decisión de poner todo el
esfuerzo de que es capaz en la realización de su
parte del trabajo, utilizando libremente las técnicas
que cada caso requiera, habrá creado las mejores
condiciones para que el reestablecimiento de la salud se
produzca.
Si ésto ocurre, la euforia del ego será sustituida
por la gratitud y la tranquila satisfacción del SER
y así, el médico sabrá que esa energía,
llámese como se llame (magnetismo, reiki etc.) ,
estuvo presente, y lo que suceda será lo mejor para
el paciente, dadas las circunstancias.
La técnica es un vehículo, un instrumento
y una oportunidad. Representa el desarrollo táctico
de una acción para alcanzar un objetivo. Un conjunto
de pasos prácticos que posibilitan que se exprese
la INTENCIÓN.