1)
Lo más importante es el paciente. En todo acto
médico, la única y verdaderamente elevada misión
del terapeuta es la restablecer la salud de su paciente, es
decir curarlo. No existe ninguna prioridad por encima del
sufrimiento del enfermo y la necesidad de volverlo a la salud
por el método más eficaz, rápido y sencillo,
asegurándole, dentro de lo posible, un estado de
armonía y felicidad permanentes.
2) El paciente es un ser existencial, con una razón
y una finalidad para existir.Todo ser vivo es portador de
un propósito existencial y su felicidad consiste
en alcanzar las metas biológicas ( existenciales
) para las cuales ha sido creado.
Para que pudiera cumplir con su objetivo el Creador lo ha
provisto con los instrumentos necesarios:
» Un organismo con estructuras y funciones
adecuadas y armónicamente relacionadas entre sí.
» Sentidos externos e internos para captar, analizar
y evaluar la realidad exterior.
» Sentimientos para movilizarse según lo que
los componentes de esa realidad signifiquen para él:
Temor para huir de lo que considere malo, cólera
para luchar por lo que considere bueno, esperanza para perseverar
en el esfuerzo, audacia para enfrentar las dificultades,
alegría para gozar del bien, tristeza para demostrar
la pérdida de ese bien, etc., etc., etc.
3) Debe ser considerado como una UNIDAD INDIVISIBLE:
El ser vivo es una totalidad y todos sus componentes mentales,
emocionales, funcionales y estructurales están unidos,
indisolublemente, por un propósito vital común
hacia el cual deberían alinearse para conseguir armonía,
paz y felicidad.
4) Por lo tanto el homeópata debe ser, ante todo, un
clínico con el más alto grado de formación. El veterinario
homeópata debe estar instruido en todas las disciplinas
correspondientes a cada una de las estructuras y funciones,
pero especialmente capacitado para comprender, existencialmente,
lo que está aconteciendo en la vida de su paciente.
5) De este modo podrá decidir para cada paciente,
en el momento y en el lugar en los cuales se lo evalúe,
cual es el medio más adecuado para conseguir sus objetivos
. Para ello utilizará todos los métodos diagnósticos necesarios,
incluyendo las interconsultas con especialistas, y considerará
todos los métodos terapéuticos conocidos con el fin de:
a) Salvar la vida de su paciente; b) eliminar o reducir
el sufrimiento y el dolor; c) evitar la invalidez; d) prevenir
enfermedades futuras; e) FAVORECER Y CONDUCIR EL PROCESO
DE ARMONIZACIÓN CON EL MEDIO (relaciones grupales y familiares,
pautas de manejo, educación-reeducación, etc.) QUE POSIBILITEN
AL PACIENTE UNA EXISTENCIA ACORDE CON SU NATURALEZA, acompañándolo
en el tránsito por la vida HASTA UNA MUERTE NATURAL,
en salud.
6) LA MEDICINA HOMEOPÁTICA es el sistema médico
occidental más adecuado para el logro de los fines
propuestos. Su doctrina está basada en el reconocimiento
de un Principio Vital, Fuerza Vital o ALMA que, en todo
ser viviente, anima al cuerpo material conformando con él
una UNIDAD INDIVISIBLE. Este principio vital confiere al
ser características de INDIVIDUALIDAD, PROPÓSITO
EXISTENCIAL, y por lo tanto DINAMISMO en todas sus manifestaciones.
Sobre esa base, y mediante una comprensión amplia
de los fenómenos, la homeopatía ha desarrollado
una técnica que le permite tratar todos los estados
de enfermedad que se presenten con sus propios medios además
de utilizar "homeopáticamente", cuando
las circunstancias lo exigen, medios terapéuticos
no estrictamente homeopáticos, especialmente las
llamadas terapias naturales, y aún la cirugía.
Desde el punto de vista de la DOCTRINA HOMEOPÁTICA
todos los sistemas médicos tienen una utilidad ,
un lugar y un momento para ser utilizados con beneficio
SIEMPRE QUE NO SE OLVIDEN LAS CARACTERÍSTICAS DE
UNICIDAD, DINAMISMO Y PROPÓSITO DE TODOS LOS SÍNTOMAS.
7 ) Las llamadas "TERAPIAS ALTERNATIVAS" o "NATURALES",
constituyen una gama de herramientas extremadamente útiles
para el homeópata.
Una vez libres de la posibilidad de confundir cualquiera
de estas técnicas con la HOMEOPATÍA, podremos
servirnos de ellas incorporándolas al tratamiento
de nuestro paciente en la forma y momento oportunos, de
manera de facilitar el proceso de curación. Su
incorporación a nuestra práctica nos ayudará
a evitar el uso de drogas contaminantes, tóxicas,
con efectos colaterales indeseables o productos en cuya
elaboración se utilice la experimentación
cruenta en animales.