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Movimientos > Campañas > Experimentación > Antivivisección Científica Experimentación
animal:
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| © Hoorik Davoudian. ©Traducción autorizada. Viviana Löb. Ánima. Versión condensada del texto: Animal Experimentation:The Hidden Cause of Environmental Pollution? Absolutely! |
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¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué
el aire que respiramos, la comida que comemos, el agua que
bebemos, y la tierra por la que caminamos están contaminados?
La respuesta sumamente suprimida es simple: la experimentación
animal, también conocida como vivisección,
es la causa oculta de la polución del medio ambiente
y de los problemas de salud pública. La investigación
utilizando animales es una metodología no científica
para la evaluación química. La naturaleza
no conclusiva, errónea de las pruebas con animales
crea una pantalla de humo - una coartada que permite la
continua elaboración de todo tipo de químicos
tóxicos y peligrosos. La vivisección transmite
una falsa ilusión de seguridad, pero todo lo que
logra es una demanda continua de "más nuevos"
y "mejores" venenos que terminan contaminando
nuestro planeta. Cada año, se elaboran toneladas de millones de varios tipos de productos químicos para usos comerciales, industriales, agrícolas, militares, domésticos y personales alrededor del mundo. Aunque el número exacto es desconocido, se estima que se usan algo como 70 millones de tipos diferentes de tóxicos y productos peligrosos solamente por las industrias norteamericanas cada año.(¹) Los pesticidas solamente suman 40,000 compuestos.(²) Los medicamentos recetados suman mas de 205,000 variedades. Son estos químicos los que contaminan nuestro aire,
nuestra tierra, nuestros arroyos, nuestros océanos,
y los suministros de agua subterráneos, como así
también nuestra comida y nuestros cuerpos. Ello ocurre
mientras son elaborados, cuando se usan, y cuando se los
desecha. Contaminan el aire cuando los químicos escapan
hacia la atmósfera por las chimeneas de las fábricas
durante el proceso de producción, uso, y desecho.
Contaminan los arroyos cuando las industrias lanzan aguas
contaminadas a los canales aliviadores y cuando se vierten
químicos intencionalmente a las bocas de tormenta,
o se permite éstos ingresen ahí cuando llueve.
Los químicos contaminan las aguas oceánicas
cuando los arroyos desembocan en ellas, y cuando los químicos
volcados a las cañerías de desechos cloacales
son liberados en el océano. Contaminan la tierra
y los suministros de agua subterráneos cuando se
vierten químicos intencionalmente a la tierra, como
en la aplicación de pesticidas sobre las tierras
de cultivo, cuando gotean fuera de tuberías rotas
y tanques subterráneos de almacenamiento, y cuando
son arrojados con los desechos a los basurales y éstos
penetran los suelos de los rellenos sanitarios. De estos estudios, se compilan asombrosas cantidades de datos ambiguos, contradictorios, e inválidos, lo cual les permite a los "científicos" extraer sus conclusiones “científicas”. Por ejemplo, si ellos quieren "demostrar” que un producto químico en particular no es un carcinógeno, todo lo deben hacer es presentar la evidencia de esas pruebas en animales que apoyen esa postura. Por otro lado, si ellos desean demostrar que el mismo producto químico es un carcinógeno, ellos producen otras pruebas de laboratorio que demuestran que el producto resulta ser carcinógeno. Esto es lo que el Dr. Bruce Ames, Director del Instituto Nacional del Centro de Ciencias de la Salud del Medio Ambiente de la Universidad de California en Berkeley tiene para informar: "De los 392 productos químicos de nuestro banco de datos que se han probado tanto en ratas como ratones, 226 eran carcinógenos en por lo menos una prueba, pero 96 de estos eran positivos en el ratón y negativos en la rata o viceversa". El Dr. Ames continúa: "Recíprocamente, carcinógenos humanos importantes pueden no detectarse en pruebas normales en roedores; esto fue así durante mucho tiempo tanto para el humo del tabaco como para el alcohol, las dos mayores causas de muerte neoplásica identificadas en los Estados Unidos”. (4) Un simple análisis de los hallazgos del Dr. Ames demuestra que, a todos los fines prácticos, hay una posibilidad del 50% de que un carcinógeno para el ratón pueda ser también un carcinógeno para la rata - lo cual viene a ser igual que lanzar una moneda a cara o cruz. Esto significa que no hay correlación alguna entre la rata y el ratón. Si no hay ninguna correlación entre dos animales tan “estrechamente” relacionados, ciertamente nunca la habrá entre la rata y el perro, o el perro y el gato, y menos aún cualquier correlación entre cualquiera de estos animales y el animal humano. No es sorprendente que los miles de carcinógenos animales “conocidos” se usen rutinariamente y /o se encuentran en nuestro agua potable, nuestra comida, y en los productos químicos que usamos. El cloroformo es uno de tales carcinógenos, derivado de la clorificación del suministro de agua utilizable. Los pesticidas declarados carcinógenos como consecuencia de pruebas en animales y sin embargo utilizados rutinariamente en la fumigación de cosechas, son otro ejemplo. (5) La trietanolamina, un ingrediente utilizado en muchos detergentes para el lavado y el percloroetileno, que es un agente usado comúnmente en la limpieza a seco, están entre los innumerables "carcinógenos animales" que consumimos. Una distorsión interesante del sistema aparece cuando, de vez en cuando, un producto carcinógeno se comercializa con una indicación de "advertencia". Un ejemplo de esto es el caso de un muy popular edulcorante artificial, “Sweet'N Low” que lleva la siguiente indicación: "El consumo de éste producto puede ser perjudicial para su salud. Este producto contiene sacarina que se ha determinado que causa cáncer en animales de laboratorio". Por supuesto, cabe señalar que la sacarina es reglamentada como un carcinógeno en California. La evidencia que apoya tal regulación es: cáncer de vejiga en ratas macho como consecuencia de la ingesta de sacarina en dosis equivalentes al consumo humano de 800 a 1000 latas de gaseosa dietética por día durante toda la vida. (6) Increíblemente, se dirigen muchos "proyectos de investigación" similares por todo el mundo probando con productos químicos en concentraciones un millón de veces mayores que en las consumidas por humanos. (7) No solamente la sobredosis contribuye a la falacia de la vivisección, sino que el problema de las variaciones entre especies hace a todos los tipos de vivisección inherentemente erróneos. Puesto que cada especie animal tiene una entidad bioquímica diferente, se desprende de ello que cada especie reaccionará de forma diversa a distintas substancias, no sólo en relación con otra especie animal, sino también con respecto al animal humano. Incluso dos animales “estrechamente” relacionados como la rata y el ratón reaccionan en forma diversa entre sí. Entre las diferentes especies son comunes las variaciones de magnitud en el orden de varios miles.(8) El principio de variación entre especies no es la excepción, sino más bien la regla. Los egipcios supieron acerca de la variación entre especies hace miles de años. Para averiguar si la comida del faraón estaba envenenada, ellos se la daban a probar primero al cocinero, no a la rata. De hecho, en casi todo libro, informe o artículo sobre toxicología que se publica hoy día se consignan inevitablemente las preocupaciones de los "científicos" acerca del problema de la variación entre especies. Sin embargo, los profesionales de la ciencia “moderna” y de la medicina han escogido ignorar, desafiar, y /o han ocultado sus propias observaciones y hallazgos, así también como las más básicas leyes naturales que gobiernan las interminables diferencias bioquímicas entre las diferentes formas de vida. REGLAMENTACIONES AMBIENTALES El fraude de la investigación animal se extiende más allá del proceso de producción y marketing químico y se aplica a todo el campo de la "protección del medio ambiente". Los estudios de evaluación de riesgo que apuntan a demostrar o refutar los peligros asociados con las emisiones tóxicas al aire de un incinerador, con las descargas de aguas servidas de una planta de tratamiento de aguas servidas al océano, con la descarga de químicos de una planta industrial a un arroyo, o con la aplicación de pesticidas a las cosechas, son ejemplos de investigación ambiental donde la vivisección se usa rutinariamente para justificar las conclusiones variables y contradictorias -dependiendo de los intereses de aquéllos que pagan por dichos estudios. Otros casos de leyes y políticas ambientales que incluyen a la vivisección, son las normas gubernamentales sobre agua potable establecidas/ vigentes, sobre los límites aceptables de polución ambiental, sobre los niveles seguros de exposición del trabajador a sustancias (TLV, PEL, TWA, y STEL), sobre la reglamentación de pesticidas, y sobre los requisitos de las Planillas de Datos de Seguridad de Material para decenas de millones de productos químicos industriales. Desgraciadamente, lejos de salvaguardar al público
y al ambiente, estas medidas de "seguridad" hacen
que sea muy seguro y muy legal que los que contaminan, lo
sigan haciendo - siempre y cuando lo hagan dentro de los
límites de la ley-. La razón es la siguiente:
para que cualquier reglamentación pueda proteger
al público y al ambiente, debe fundamentarse sobre
sólidas bases científicas. La comunidad científica
exige aceptar esta premisa básica. De hecho, está
a menudo en conflicto con la comunidad reguladora porque
argumenta que en lugar de establecerse reglamentaciones
basadas en conocimientos científicos, los reguladores
las establecen basadas en consideraciones económicas
(es decir, costo a la industria para cumplir con las leyes).
Sin embargo, lo que la comunidad científica no admite
es que lo que se llama "ciencia" no es más
que ficción. Y, ya que las leyes ambientales de hoy
se basan en datos no científicos obtenidos de pruebas
animales erróneas, el resultado trágico es
que lejos de proteger al público y el ambiente, tales
leyes y reglamentaciones protegen a la industria y permiten
la existencia de carcinógenos, teratógenos,
y tóxicos de todo tipo en nuestra comida, nuestro
aire, nuestro agua, nuestras casas, y nuestros lugares de
trabajo.
EL PROBLEMA El problema es que hay un ciclo vicioso creado intencionalmente que apoya a muchos grupos de intereses. Estos grupos que están todos interrelacionados, consisten en los siguientes: el imperio químico, el imperio de petróleo, el imperio farmacéutico, la industria alimenticia, la industria tabacalera, los institutos de investigación, los institutos de “salud”, el ejército, el gobierno, e incluso el llamado movimiento ambientalista. En otras palabras, un grupo crea el problema, otro grupo alega estar evaluando y estudiando el problema, y aun otro pretende estar luchando y resolviendo el problema. La investigación animal se presenta al público
como una metodología científica para la evaluación
de sustancias químicas. Los fabricantes alegan que
ellos identifican los riesgos químicos a través
de la comprobación animal. Las agencias gubernamentales
aseguran que minimizan los riesgos a través de la
entrada en vigor de reglamentaciones (establecidas a través
de las pruebas en animales). Los organismos de salud afirman
que si nosotros no les damos carta blanca para llevar a
cabo investigaciones en animales, nosotros y nuestros niños
estamos destinados a morir en formas desgraciadas. Ellos
alegan que la civilización y el progreso van de la
mano con el crecimiento en la producción de químicos.
Aseguran que sin la investigación animal, la vida
en el planeta Tierra está destinada a desaparecer.
El hecho es que la investigación animal es la responsable
de la devastación de la vida en nuestro planeta,
así también como del desastre causado a nuestra
salud y del derrumbe de nuestras economías. (9) Lamentablemente,
la mayoría de las personas así como la mayoría
de las organizaciones ambientales no hacen esta conexión
esencial.
LA SOLUCIÓN La solución a nuestros problemas ambientales y de salud asociados a ellos, no requiere un retorno al "oscurantismo" como algunos puedan temer. Una vez que nos demos cuenta de que numerosísimas pruebas animales son tan inútiles (y, de hecho, son perjudiciales) como una sola, y una vez que aceptemos el hecho de que los animales no pueden advertirnos ni menos aún protegernos de los peligros inherentes de los químicos tóxicos, la polución, y las enfermedades, la responsabilidad de proteger a la humanidad recaerá sobre nosotros. En lugar de exigir más "investigación" y "estudio" de los fabricantes de químicos, en lugar de empujar a nuestro gobierno para que ponga en vigor más "reglamentaciones" y "límites de seguridad" y en lugar de intentar revertir el problema después del hecho, empecemos con nosotros mismos en nuestras propias casas. Consumamos menos fuentes de polución eliminando los muchos venenos que usamos en nuestras vidas cotidianas. Se dice que la casa de hoy contiene más químicos que un laboratorio de fines de siglo. Entonces, comencemos por deshacernos de todos los productos tóxicos que hemos guardado debajo de la pileta de nuestra cocina, en el botiquín, y en el garaje. Podemos reemplazar a estos productos por soluciones simples, naturales, y efectivas para nuestras necesidades de higiene personal y doméstica (escriba a SUPRESS para solicitar las Recetas de Naturaleza). Comamos comida libre de venenos de recipientes libres de venenos. Usemos ropa libre de venenos. Manejemos automóviles libres de venenos. Miremos aquellos programas de televisión que no nos bombardeen día y noche con innumerables anuncios intentando vender "nuevos y mejores" venenos. Llegará el día en que el reciclar, el vivir
ecológicamente, el vegetarianismo, y la anti-vivisección
no sean una cuestión optativa sino mas bien cuestión
de supervivencia. Llegara el día en que el progreso
y la modernización no sean sinónimos de la
existencia de más productos químicos y drogas.
No es difícil ver que el único "progreso"
que el uso y abuso que los productos químicos tienen
para ofrecer es el progreso hacia la destrucción
total de nuestra salud, nuestra economía, y nuestro
planeta.
1. El personal de OSHA estima que hay entre 40 y 70 millones de Planillas de Datos de Seguridad Material (MSDS) en uso en todo el país (EEUU). 2. Registrado por la Agencia de la protección ambiental de Estados Unidos (EPA) y regulado por el Acta Federal de Insecticidas, Fungicidas, y Venenos para Roedores (FIFRA). 3. Bajo el Acta de Control de Substancias Tóxicas; el Acta Federal de Insecticidas, Fungicidas, y Venenos para Roedores; etc., el EPA americano está autorizado para requerir la comprobación animal de "nuevos” químicos, químicos viejos que se proponen para los nuevos usos o para los que hay una sospecha de efectos adversos para la salud, y nuevas mezclas de químicos viejos o nuevos. En otras palabras, pueden probarse cualesquiera y todos los productos químicos en animales. 4. Bruce N. Ames, Renae Magaw, Lois Swirsky Gold, "Posicionando
Posibles Peligros Carcinogénicos," Science 236
(1987), Pág. 275. |
2005
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