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Lo ilegal al servicio de lo inmoral

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La mirada del comentario y la denuncia. Mensajes y análisis del movimiento.

Ana María Aboglio
29-3-09

Una persona envió recientemente a Ánima un extenso fax donde dejó constancia de las denuncias efectuadas por ella en su municipio, con motivo del robo de un caballo de su propiedad, lo cual no es la primera vez que le sucede. Se sintió animada a hacerlo después de leer “Para dominarte mejor”.

La investigación efectuada la llevó a enterarse de que el robo de caballos es habitual. Al parecer la policía sospecha que los mismos habrían terminado en un frigorífico algunos, y en un laboratorio otros, ambos ubicados en la provincia de Buenos Aires. Las denuncias, como es habitual, están paralizadas.

No es un secreto que en Argentina el robo de caballos está al servicio de la industria de matanza de caballos para comida. Los capitales extranjeros, de todas maneras, han acudido recientemente a la Argentina para criar y matar potrillos, para “ayudar” al fomento del comercio de exportación de un negocio legalizado por Ley 24.525/95 y que diversos proyectos provinciales se encargan de mejorar. Incluso se decretó luego la autorización para matar a caballos menores de 12 años y yeguas menores de 15 años, lo que al parecer favorecería al mayor productor de Argentina, E. Lowenstein, ex dueño del frigorífico Paty y fundador del complejo turístico Las Leñas.

Tuve después la oportunidad de hablar directamente con la persona que enviara el fax, y quiero agradecerle públicamente su interés, preocupación y apertura para el enfoque que le transmití acerca de este tema. Porque tal vez la gente que convive con caballos como otros lo hacen con perros, o con ambos, tenga que cuidar que no se los roben. Pero sin duda el gran problema de los caballos es el hecho de que, como todos los no humanos domesticados, están dentro del circuito comercial que permite poseerlos, experimentar en ellos, explotarlos en diferentes formas y también convertirlos en pedazos para comida. Con lo que, como defensores de los animales, siempre volvemos al mensaje de los afiches de Ánima: “Condená la esclavitud. Liberalos, Liberate.” O lo que es lo mismo: los animales no son propiedad; hacete vegano/a.

Marzo de 2009

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