| Por Gabriela Romer
Por qué
en Mar del Plata sigue existiendo la superpoblación
de animales de compañía y por qué no se
declara no eutanásica.
La
ciudad desborda de perros y gatos, el servicio de esterilización
municipal gratuito sólo se otorga tres meses
al año en algunos barrios, el resto del año
se cobran 14 pesos las intervenciones en el lujoso Centro
de Zoonosis construído en el año 2000
y lo recaudado es administrado por la comisión
asesora del mismo centro a cargo del veterinario Carlos
Jiménez que se “ocupa” de la compra
de insumos y es quien visita a los concejales para aconsejarlos
sobre las maravillas de sostener una ordenanza de eutanasia
(discriminada) como la vigente, puesto que este doctor
de animales “considera que la eutanasia es necesaria”.
Como era de esperar la rendición de cuentas de
la comisión asesora fue rechazada en el Municipio
porque la misma no cumplía con las formalidades
correspondientes, por lo tanto desconocemos hasta la
fecha en que se destina el dinero recaudado por esta
comisión.
A
todo esto se suma la falta de interés, de compromiso,
de sensibilidad de toda una comunidad que está
y se siente al margen del sufrimiento de los animales.
El grueso del proteccionismo marplatense forma ligas
o grupos pequeños en algunos barrios que se ocupan
de los perros y gatos que tienen la suerte de cruzarse
con ellos en sus barrios para recibir ayuda. Este proteccionismo
jamás participa de las convocatorias a manifestaciones
en reclamo de un partido no eutanásico, considerando
irrelevante o una pérdida de tiempo a los reclamos,
a las marchas, a la educación de la población
y a la participación comprometida por un cambio.
Este proteccionismo sufre por los perros y gatos que
ve.
La
mayoría del proteccionismo apoya el accionar
y acompaña a una autodenominada “proteccionista”,
que conduce programas radiales y televisivos de “mascotas”,
y aprovecha a ofrecer en venta los cachorros cockers
de sus propias perras que cruza para lucrar, cual objetos
en el mercado de compraventa, y en forma seguida aconseja
a sus oyentes-admiradores que es necesario esterilizar
a las hembras, es decir a las hembras mestizas, entre
comerciales de alimentos balanceados, de carnicerías
y productos testeados en animales. Esta misma conductora
y sus amigas proteccionistas cuentan en su programa
radial cómo mantienen entrevistas con funcionarios
municipales para solicitar esterilizaciones en los barrios
de la ciudad y nos relatan cómo lo hacen: “fuimos
en representación del proteccionismo, muy perfumadas
y con tapado de piel y cuero para pedir esterilizaciones,
la jefa de Veterinarios, Patricia Hollman, nos dijo
que los animales que ingresan en los caniles están
en mal estado porque ingresan así, y yo creo
que lo mejor para esos pobres animales es aplicarles
un eutanásico”. Esta señora conductora
que regala muestras de alimento balanceado es admirada
por la mayoría del proteccionismo local que recibe
sus donaciones y apoya sus ideas “proteccionistas”.
Otra
parte del proteccionismo cree ilusoriamente que participar
de algunas manifestaciones contra el gobierno de turno
o conversar con los distintos concejales sosteniendo
el mismo discurso por años también (hablar
de la dolorosa muerte por el uso de "Paranoval"
o decir que la culpa la tiene el gobierno porque la
gente es educada) es el camino para lograr la ordenanza
no eutanásica (como si una ordenanza fuese a
resolver todo) y al no alcanzar su objetivo desisten
(abandonan a los animales) sabiendo que la formación
en el tema, la perseverancia y fundamentalmente el trabajo
con la gente, responsable directa de esta triste realidad
es sin duda una causa difícil y dura sin resultados
inmediatos, un proceso lento y duro que tiene que ver
con muchas otras situaciones. Este mismo proteccionismo
“retirado” y opositor a ultranza de la eutanasia
aplicada por los veterinarios municipales no duda ni
se cuestiona en llamar a veterinarios particulares para
que apliquen inyecciones letales a los animales atropellados
en sus barrios. Pareciera que la eutanasia privada difiere
de la estatal.
La
totalidad del proteccionismo no comprende que la superpoblación
se genera también por la venta masiva de cachorros
que no cesa, y por eso consideran aceptable que se pueda
ser proteccionista y vender perros o ser proteccionista
y tener animales de raza sin castrar y hacerlos cruzar
al mismo tiempo que se enarbola la bandera de “esterilización
gratuita, masiva y extendida” (para todos los
mestizos). El animal que vive y sufre en las calles
de esta ciudad es en su mayoría mestizo y descendiente
de perros de raza sin duda. Más de un 50 % de
los animales que ingresan al Centro de Zoonosis por
morder (cuando la denuncia es cierta) o por denuncias
por disturbios son abandonados allí y son estos
animales de raza los que vienen a aumentar la población
de animales en busca de hogar (si tienen la suerte de
no ser sacrificados antes en el Centro de Zoonosis).
Un
sector numeroso del proteccionismo marplatense admira
y felicita la tarea que realizan los veterinarios municipales
que son quienes esterilizan a los animales porque esa
es su actividad que por supuesto es rentada y son ellos
mismos quienes aplican los eutanásicos, quienes
dejan morir sin atención a los animales en los
caniles, quienes entregan hembras en adopción
sin esterilizar, sin desparasitar, sin vacunar y quienes
se oponen a las ordenanzas no eutanásicas insistiendo
siempre con la implementación del microchip obligatorio
y pago para todos. Las adopciones de animales en el
Centro de Zoonosis en general se concretan en pocas
ocasiones puesto que los mismos veterinarios que sostienen
que los caniles “desbordan de animales”
y por ello sacrifican son los que dicen a los futuros
adoptantes que se acercan al Centro de Zoonosis en busca
de animales que no existen perros para adopción,
que escasean.
Los
mismos veterinarios que mataron antes de la ordenanza
de eutanasia indiscriminada vigente y lo hacen ahora
pero discriminando entre los enfermos y sanos, entre
los agresivos y mansos, entre los jóvenes y viejos,
y evaluando posibilidades de espacio que al verse reducido
aplican eutanasia para liberar caniles y dejar lugar
al próximo, son estos profesionales quienes dan
las charlas de “Tenencia responsable de mascotas”
en las sociedades de fomento de la ciudad y son estos
mismos quienes reciben las felicitaciones y el apoyo
de este sector mayoritario del proteccionismo que cree
que una fachada mejor (el Centro de Zoonosis actual
moderno) hace el cambio.
Hasta
el presente ningún partido político ha
propuesto declarar a Mar del Plata Municipio no eutanásico
e implementar un verdadero plan de control de la población
que incluya esterilizaciones, planes de educación,
penalización del abandono y prohibición
de venta de animales en ferias o en forma ambulante.
El tema no preocupa a ningún concejal, no se
evidencia un cambio cercano porque la población
no se interesa y el proteccionismo formado, no eutanásico
y comprometido está en otro lugar o está
vencido por una realidad que como todos los años
se acerca: “la cacería de perros antes
del comienzo de la temporada de verano” y así
mostrar la ciudad limpia y ordenada porque los turistas
están primero. |