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Política y Derechos Animales
©Jorge Luis Portero Nuestros representantes -contentos o resignados- aceptan los pesados condicionamientos que les imponen las fuerzas económicas dominantes justificándose en "la preservación de la gobernabilidad", "las necesidades de la globalización", "la creación del necesario clima favorable para las inversiones". Frente a esta debilidad de la política para disciplinar a "los mercados", algunos vieron en los movimientos sociales a los agentes de la resistencia, y hasta del cambio. Sin embargo, el conjunto de las luchas sociales -sectoriales y específicas por definición- se diluyen si no son articuladas por una concepción política que unifique sus objetivos y sus acciones. El movimiento de los derechos de los animales, si asume una posición de coherencia ideológica y ética, implica simultáneamente, tanto la lucha por la solución de problemas coyunturales acuciantes como la atención de los "perros callejeros" y el control no eutanásico de su reproducción indiscriminada, como el cuestionamiento filosófico de las distintas formas de explotación económica que el sistema capitalista vigente les inflige. Participo de la asociación ÁNIMA porque propone soluciones para la vida cotidiana del pueblo, y porque sus bases doctrinarias se inscriben en la lucha eterna de los postergados y oprimidos contra el sistema que los sojuzga. Pero hay una razón que me hizo sentir la obligación inexcusable y el fuerte deseo de colaborar: Al defender los derechos de los animales se está amparando a quienes nunca podrán organizarse en sindicatos, elegir a sus representantes, o recurrir a la justicia. 2005 Copyright © Ánima — Derechos reservados | Información legal
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