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Mujeres y Animales
©2002 Ana María Aboglio Experimentadores, directores de antirrábicos, profesores de la 'carrera' de técnico en bioterios, todos ellos y entre otros, translucen una misma y significativa preocupación: el grado de emocionalidad observable en las mujeres -casi siempre son mujeres- que los enfrentan y denuncian, preocupadas por los animales que ellos-as encarcelan, torturan o matan. Qué preocupante esta cosa emocional, de la que ellos-as se sienten protegidos a causa de la racionalidad que los salva, incluso, de caer en la tentación de compadecer. Más no los libra del mal. Y ni siquiera amén, porque para ser personas tan inteligentes en otras áreas, completan el círculo de sus operaciones reflexivas en forma bastante tonta en la que nos ocupa. Será necesario explicarles entonces lo siguiente: Cuando una mujer "hipersensibilizada" -como ellos la rotulan, cuando no loca, cuando no histérica- reacciona gritándoles :¡asesinos!, está expresando con un corazón impotente y desde el lugar del animal violentado, lo que en el lenguaje intelectual de la ética de los derechos animales significa: los animales sufren, tienen interés en conservar sus vidas, su integridad física, su libertad, y USTEDES se la están quitando, amparados en la fuerza, o sea, en el poder que legalmente han sabido conseguir. Estos señores -y señoras que han logrado entrar en el "club de los chicos " porque piensan como ellos- se sientan a comer hamburguesas en la misma mesa de los "razonables partidarios del bienestar animal", los cuales reclaman idénticos cuidados que los explotadores igual les darían a sus animales en el caso de que los bienestaristas no existieran: Nadie deja de cuidar su propiedad hasta el punto de que no sirva para aquéllo para lo cual la adquirió. El bienestarista pide se tomen los reacudos necesarios para que el motor no se funda. Concedido. Pide una adecuada provisión de nafta antes de emprender el viaje. Concedido. Pide cambiar las pastillas de frenos gastadas. Concedido. "A los... días del mes de... teniendo en consideración las peticiones formuladas por la asociación protectora de animales XX, se sanciona la siguiente "Ley de Protección al Animal". Risas y aplausos. Pobres animales con estos defensores. Pobres ellos y los que ocuparán su lugar cuando a ellos los destruyan. Acaba de sancionarse una nueva ley de protección a la explotación del animal. Cualquier postura que cuestione esta explotación "humanitaria" bajo la cual se torturan y matan billones de animales en todo el mundo, significa ponerse "muy emocional". Significa darle "demasiado valor" a los animales. Pues hay que tener en cuenta que ese valor ya fue definido por quienes establecieron la manera institucionalizada de explotarlos. Y según ese canon patriarcal de dominio, sólo el humano cuenta. Bajarse del pedestal es tarea difícil y para qué, si los animales no tienen voz ni voto. Sobre todo voto. Pero quienes defendemos sus derechos -o los deberes que para con ellos tienen los humanos-, sí. Y lo que primero decimos es que no hay nada más irracional que la aberrante explotación que hoy se hace de los animales no humanos. 2008 Copyright © Ánima — Derechos reservados | Información legal
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