inicio (home)
Liberación Textos especializados, enfoque profesional. Entrevistas
 

Liberación > El Escribiente

¿Lloran las Vacas?

©Robert Cohen

© 2004 Ánima - Traducción: Viviana Löb

Estimados Amigos,

Consideren la relación amorosa recíproca entre ustedes y sus perros, gatos o pericos. ¿El pájaro cantó cuando entraron al cuarto? ¿La gata se frotó contra sus piernas ronroneando de placer para agradecerles? ¿Su perro lloró cuando estuvo triste, o saltó de alegría, su cola incapaz de contener la excitación al verlos llegar a casa luego de estar fuera de su presencia durante simplemente una hora?

¿Sienten los animales? ¿Los cerdos huelen la muerte y oyen los lamentos de aquéllos que son matados ante ellos? ¿Los terneros lloran cuando se los separan de sus madres? ¿Los animales sienten dolor?

Lean el poema debajo e imaginen la perspectiva del animal.

La Tumba del Perro de la Casa
Robinson Jeffers (1887-1962)

Yo he cambiado mis modos un poco;
No puedo correr ahora contigo en las tardes a lo largo de la orilla, Excepto en una especie de sueño; y tú,
Si sueñas un momento,
Me ves allí.

Entonces deja por un rato las huellas en la puerta delantera
Donde yo acostumbraba a rasparla para salir o entrar,
Y tu abrías pronto; deja en el suelo de la cocina
Las marcas de mi bebedero.

Yo no puedo echarme cerca de tu fuego donde solía hacerlo
Sobre la cálida piedra,
Ni al pie de tu cama; no,
Durante todas las noches quedo solo.

Pero tu pensamiento amable me ha puesto a menos de seis pies
Fuera de tu ventana donde la luz del fuego juega tan a menudo,
Y donde te sientas para leer
-Y me temo que a menudo para lamentarte por mí-
Todas las noches la luz de tu lámpara yace en mi lugar.

Ustedes, hombre y mujer, viven tanto tiempo,
Es difícil pensarlos muriendo alguna vez.
Un pequeño perro se cansaría, de vivir tanto tiempo.
Espero que cuando queden
Bajo la tierra como yo, sus vidas les parezcan
Tan buenas y alegres como la mía.
No, queridos, eso es esperar demasiado:
Ustedes no son tan bien cuidados como yo lo he sido.
Y no han conocido jamás la íntegra y apasionada
Fidelidad que yo conocí.
Sus mentes son quizás demasiado activas, demasiado complejas.
Pero conmigo siempre fueron leales.

Ustedes nunca fueron amos, sino amigos.
Yo era su amigo. Yo los quise bien, y fui querido.
El amor profundo resiste hasta el fin y mucho mas que el fin.
Si éste es mi fin, no estoy solo.
No tengo miedo. Sigo siendo de ustedes.

Si usted es el amo de su hogar y de sus emociones, lea este poema como tributo a su animal doméstico. En lugar de abrazar un árbol, abrace a un vegetariano. Estas personas extrañas tienen la sabiduría para reconocer que los animales tienen emociones similares a las nuestras. Ellos escogen no comer criaturas que sienten dolor.

2004

Liberación > El Escribiente