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 “Verdad, amor y libertad”

Centro de estudios
para la teoría y práctica
de los Derechos Animales

 

 

 

© Gary Francione

© Traducción: Ana María Aboglio © 2009 Ediciones Ánima
Texto perteneciente al Blog personal de Gary Francione.
23 de julio de 2009

Estimados/as colegas:

Déjenme prologar los siguientes comentarios con una observación: de ningún modo estoy cuestionando la sinceridad de los individuos involucrados en el evento que voy a discutir. El propósito de este ensayo es focalizar en el muy confuso y moralmente problemático mensaje que, en mi opinión, tal evento implica.

El 21 de Julio de 2009, la Humane Society of the United States realizó un evento para alentar a chefs y restaurantes más importantes a que apoyen su boicot a los mariscos y peces marinos canadienses, como un medio de presionar al gobierno de Canadá para terminar con la matanza comercial de focas en ese país.

Algunos detalles:

  • El evento fue realizado en el (de acuerdo con la HSUS) “nuevo punto caliente de glamour, el Policy.”  Denle un vistazo al menú del Policy. ¿Hay alguna clase de producto animal que no hayan servido? Irónicamente, el menú de Policy incluye mejillones de la Isla del Príncipe Eduardo, los que yo habría creído que contaban como “frutos de mar  canadienses.”

    ¿Por qué la HSUS no realizó su evento en un restaurante vegano, para reforzar el mensaje que, aunque el punto central en particular del evento fuera la matanza de focas, nunca debería perderse como oportunidad para educar al público acerca del veganismo ético? Esta fue una oportunidad perdida.

    Debo observar que, de acuerdo con la HSUS:

    El tema de Policy, “verdad, amor y libertad,” está garabateado con elegancia en sus paredes y expresa la causa a los gritos.

Me pregunto si las vacas, terneros, corderos, patos, pollos, peces, etc. se consuelan teniendo sus cuerpos servidos en un lugar que tiene “verdad, amor y libertad” escritos en la pared.

  • Hay alguna confusión, como si la comida fue servida en este evento y si era una comida vegana. De acuerdo a la HSUS en Twitter, “no había comida, y la entrada era gratis.” Pero de acuerdo a Pamela’s Punch:

    La comida estaba increíble, destacándose los pequeños bocados tales como tomates verdes fritos con salsa de maíz y crema fresca de romero con tapioca.

Llamé a la HSUS, hablé con la persona que figuraba como contacto de medios para el evento y le pregunté si hubo comida y si era vegana. Me dijo que se sirvió comida pero que el Contacto con los Medios no sabía si era vegana. Me dijo también que la comida fue determinada por los chefs que participaron y no por la HSUS.

  • El evento fue co-auspiciado por varios chefs que, aunque sirvieron carne, pescado, y virtualmente todo otro producto animal, están:

Hace mucho entre los más vitales líderes del área proponentes de las granjas locales, de los animales tratados humanitariamente y de la comunidad.

De hecho, uno de los co-auspiciantes anuncia en el menu:

Los ítems marcados con un asterisco usan productos animales con certificación humanitaria. Ellos siguen las reglas del Humane Farm Animal Care Program, el que incluye dieta nutritiva sin antibióticos, u hormonas; los animales crecen con refugio, áreas de descanso, suficiente espacio y la posibilidad de realizar sus comportamientos naturales.

Para más detalles acerca de las etiquetas de aprobación del Humane Farm Animal Care Program, el cual es co-auspiciado por la HSUS y otros grupos, vean mi ensayo acerca de las etiquetas “humanitarias”.

Pero el aspecto más molesto de este evento involucra el mismo concepto de un boycot donde un no humano sintiente es usado instrumentalmente como una ficha de negociación para salvar a otro. Debería notarse que el boicot de la HSUS no es una simple cuestión:

Nota: La prohibición contiene una excepción para los productos de la caza tradicional que hacen los Inuit y otros grupos indígenas. Hay tres niveles separados de boicot. Los restaurantes dieron su promesa en tres niveles: Toda los peces y frutos de mar canadienses; peces y frutos de mar de las provincias donde se cazan  las focas (Newfoundland, Prince Edward Island, Nova Scotia y Québec); o cangrejos de nieve de Canadá. Desde que ProtectSeals, el boicot a los peces y frutos de mar, fue lanzado, más de 600.000 individuos y más de 5.000 negocios y restaurantes se han comprometido a evitar algunos o todos los peces y frutos de mar canadiense,s hasta que la caza comercial de focas sea definitivamente terminada.

 (Como los mejillones servidos en Policy, donde el evento tuvo lugar, provinieron de Prince Edward Island, supongo que, dado que la excepción de los inuit no se aplica, Policy adhiere al tercer nivel de boicot, el de los “cangrejos de nieve”.)

Dejando de lado los niveles múltiples, excepción, etcétera, estoy profundamente decepcionado con los defensores de los animales que consideran legítimo usar un animal como objeto de regateo político para salvar a otro animal. El boicot de la HSUS implica que: (1) peces y otros no humanos acuáticos no tienen ningún valor inherente y son simplemente algo que podemos usar instrumentalmente para ayudar a algunos animales que sí tienen ese valor; (2) sería permisible seguir comiendo animales marinos que no provengan de Canadá; (3) sería permisible comer animales marinos de Canadá sino fuera por la matanza de focas, y (4) una vez que la matanza de focas –a excepción de la hecha por los inuit–, esté terminada (o regulada en un modo que permita que los defensores de los animales declaren victoria), el boicot será cancelado y, una vez más, será moralmente permitido comer animales marinos provenientes de Canadá. Los peces pueden no ser tan “lindos” como las focas, pero ellos valoran sus propias vidas tanto como las focas valoran las de ellas.

Más aún, los chefs que co-organizaron este evento con la HSUS sirven carne y otros productos animales en sus restaurantes. ¿Cuál es la diferencia entre la vaca o el cordero o el pollo servido en sus restaurantes y las focas a cuya matanza ellos se oponen? No hay, por supuesto, ninguna diferencia. Absolutamente ninguna.

La HSUS acaba de anunciar un video del evento qie es una pieza maestra de confusión moral. Varios chefs entrevistados condenan la “matanza bárbara de un animal indefenso” y la “matanza inhumana de algunos animales.” Esto, por supuesto, se aplica a las focas, no a los animales cocinados por estos chefs y servidos en sus restaurantes. Si no fuera tan trágico, el grado de incoherencia moral sería gracioso. Espero con sinceridad que esos chefs, tan preocupados acerca de las focas de Canadá, lleguen a comprender el valor moral igualitario de los animales cuyos cuerpos y productos son servidos en sus restaurantes de Washington, D.C.

Encuentro este modo de abordaje a la ética animal de lo más perturbador. Además de lo que considero como los temas morales obvios, pienso que el mensaje que esto da es, en términos puramente prácticos, muy confuso y confunde mucho. Debemos boicotear el consumo de ciertos peces para detener la matanza de focas hecha por quienes no sean inuits mientras, al mismo tiempo, todos continuamos participando de la matanza de otros animales que no son diferentes de las focas que tratamos de salvar –excepto que nuestra explotación de ellos es económicamente beneficiosa para nosotros, mientras que la matanza de focas es económicamente beneficiosa para personas que no están involucradas en los grupos de bienestar animal de Norteamérica–.

2009

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