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Una etiqueta de lo más engañosa
© Gary Francione © Traducción: Ana María Aboglio © Ediciones Ánima Hay una controversia en Gran Bretaña con respecto a la etiqueta de la RSPCA “Freedom Food”. De acuerdo a la RSPCA:
La realidad es que la etiqueta Freedom Food es un escándalo. Reportajes recientes de la BBC, del Canal 4, y de ITV, basados en parte en una investigación realizada por el Hillside Animal Sanctuary en Norwich (UK), demostraron que los animales criados en las granjas certificadas por la Freedom Food llevan una vida tan desolada y tan horrible como los animales de las granjas convencionales. La principal diferencia es que la comida con el logotipo Freedom Food es más cara y que los consumidores se sienten mejor acerca de explotar a los animales. Den un vistazo a estos reportajes y también al documental hecho por Hillside, “Ducks in Despair.” La historia es chocante. Pero esto no debería sorprendernos. El escándalo Freedom Food es un ejemplo clásico del fracaso del bienestar animal. La regulación del bienestar no provee protección significativa para los animales. Más aún, hace que el público se sienta más cómodo acerca de la explotación animal y facilita que la explotación continúe. Y si eso puede pasar en Gran Bretaña –un país del que se puede decir que tiene la tradición más significativa de bienestar animal del mundo y donde, de acuerdo a algunos, las reglas de bienestar animal son más altas que en cualquier otro lado–, imaginen qué fracaso desastroso sería tal esquema de etiquetado en EE.UU. Pronto lo descubriremos. La Humane Society of the United States y varios otros grupos bienestaristas se unieron con la Humane Farm Animal Care para producir la etiqueta “Certified Humane Raised and Handled”. De acuerdo con el sitio web de la Humane Farm Animal Care:
Y si la etiqueta Certified Humane Raised and Handled no fuera suficiente, podemos esperar con ansias a la etiqueta Animal Compassionate que está siendo desarrollada por Whole Foods Market. Como sabemos, el esquema Whole Foods Animal Compassionate tiene el apoyo de Peter Singer, PETA, Farm Sanctuary, HSUS, Vegan Outreach, y varios otros grupos bienestaristas.. Es sólo una cuestión de tiempo antes de que el público norteamericano reconozca lo que el público británico está reconociendo ahora: Que esas etiquetas “éticas” no tienen sentido. Ellas hacen que los humanos se sientan mejor; no hacen nada por los animales. Dejando de lado que esos esquemas no presentan un contenido sustancial, es imposible controlar y garantizar su cumplimiento. La cuestión de fondo es que el bienestar animal se concentra en el tratamiento de los animales. Como resultado, busca la regulación de la explotación animal para hacerla más “humanitaria”. Los derechos animales, tal como están representados por el abordaje abolicionista, se concentran en el uso de los animales y buscan la abolición de la explotación animal. No hay posiciones complementarias; son posiciones contradictorias. Al promover un bienestar animal más “humanitario”, no estamos obteniendo apoyo para la abolición. Por el contrario, estamos reforzando la noción de que no hay nada inherentemente errado en el hecho de que usamos los animales mientras lo hagamos de manera “humanitaria”. Ese focalizar en el tratamiento, no en el uso, lleva a los bienestaristas a intentar obtener cualquier medida que crean que va a reducir el sufrimiento y tornar a la explotación más “benévola” y más “delicada”. Pero debido a que los animales son propiedad y tienen sólo valor extrínseco o condicional, el nivel de bienestar animal está vinculado, en términos legales, a aquéllos intereses de los animales que se requiere proteger para explotar a los animales de un modo razonablemente eficiente. Esto es, generalmente se exige que protejamos los intereses de los animales sólo en la medida en que de ello se derive un beneficio económico para nosotros. Cualquier nivel más alto de protección está limitado por aquello que las personas están dispuestas a comprar. Y el sentido común nos dice que, si la gente piensa que la vida de los animales tiene tan poco valor que están dispuestos a matarlos y comerlos sin ninguna necesidad dietética o justificación moral –no importa cuán “humanitariamente” sean tratados–, la mayoría no estará dispuesta a pagar mucho por una mayor protección. Incluso si los consumidores estuvieran dispuestos a comprar más bienestar, la condición de los animales como mercaderías llevaría a los productores a hacer exactamente lo que ellos han hecho en la situación de la RSPCA –embolsar el lucro e ignorar las reglas. ¿Quién lo va a saber? No hay suficiente gente para controlar esos programas. La campaña bienestarista principal en los EE:UU busca la abolición de las jaulas en batería a favor de una jaula más grande llamado galpón “libre de jaulas”. Y la organización que encabeza ese esfuerzo es la HSUS. Pero la HSUS reconoce que la alternativa libre de jaula no costará más que las jaulas un poco más grandes que están siendo promovidas por la industria del huevo. Consideren estas declaraciones de la HSUS:
En esto consiste el bienestar animal. Más ganancias para los productores, una conciencia más limpia para los consumidores, campañas para levantar fondos para las organizaciones bienestaristas, y la continuación de la explotación y de la tortura de los animales. Se trata, como dice la Humane Farm Animal Care, de una situación en que todo el mundo sale ganando”. Los productores ganan, las organizaciones animalistas ganan, y los consumidores ganan. Sólo los animales pierden. Si se toman los animales en serio, entonces el veganismo es la única solución. Cualquier otra cosa es simplemente alguna otra forma de explotación animal. 2008 Copyright © Ánima — Derechos reservados | Información legal
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