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Liberación > Enfoques > Francione Nuevo ateísmo, realismo moral y derechos animales: algunas reflexiones preliminares
© Gary Francione © Traducción: Ana María Aboglio Algunos partidarios del secularismo como Richard Dawkins, Sam Harris, y el fallecido Christopher Hitchens, a menudo conocidos como "nuevos ateos", son los últimos en decirnos que deberíamos mirar a la racionalidad y a la ciencia para resolver cómo pensar acerca de las cuestiones morales importantes. Estos nuevos ateos generalmente rechazan la idea de que no puede haber verdades morales independientes o que las acciones pueden ser intrínsecamente erróneas; y rechazan la noción de las reglas morales absolutas. Sostienen que la moralidad que depende de consideraciones espirituales o religiosas debe ser rechazada. Quiero examinar algunos aspectos de esta posición como una cuestión general que, en muchos sentidos, no es realmente nueva con los nuevos ateos. Quiero también discutir respecto de cómo esto afecta nuestro pensamiento referido a la ética animal, dado que, en los últimos años, he notado un aumento de los defensores de los animales que creen que los derechos animales pueden estar bien fundamentados en la racionalidad y la ciencia solamente, y que rechazan la idea de que no puede haber verdades morales independientes o que las acciones pueden ser intrínsecamente erróneas. Permítanme hacer dos puntos para empezar: en primer lugar, éste es un tema delicado que requiere más de una sola entrada de blog. Estoy ofreciendo aquí mis ideas preliminares y tendré mucho más para decir más adelante en el trabajo que estoy haciendo respecto del realismo moral y los derechos de los animales. En segundo lugar, quiero hacer hincapié en que, si rechazamos la racionalidad científica como proveedora de lo que necesitamos saber acerca de la moralidad, no estamos relegados a adoptar creencias "supernaturales" o confinados a una especie de relativismo moral. Uno puede suscribir a puntos de vista respecto del realismo moral sin necesidad de suscribir, por ejemplo, a los puntos de vista acerca de una deidad creadora o la supervivencia de la personalidad después de la muerte. De hecho, parte del problema es que este debate se caracteriza a menudo como del tipo que requiere que, si rechazamos el relativismo (o algún otro punto de vista similar), debemos elegir entre lo supernatural o la racionalidad científica. Esa es una opción falsa. Por favor, elija uno: utilitaristas o jihadistas: Señala el teórico literario Terry Eagleton, en su revisión del libro de Dawkins The God Delusion: "Aparte del rutinario gesto ocasional a los 'sofisticados' creyentes religiosos, Dawkins tiende a ver a la religión y al fundamentalismo religioso como una sola y misma cosa." Más aún, Dawkins también tiende a ver la noción de regla basada en la moralidad como relacionada con la religión y, dado que Dawkins tiende a equiparar la religión y la religión fundamentalista, traza comparaciones entre la regla basada en la moralidad y el fundamentalismo religioso. Por ejemplo Dawkins, en The God Delusion, después de un aparente acuerdo con Kant y teniendo en cuenta que si bien "deontología no es exactamente lo mismo que absolutismo moral", dice que "para la mayoría de los propósitos de un libro sobre religión no es necesario insistir en la distinción." Dice esto aunque "no todo absolutismo se deriva de la religión. Sin embargo, es muy difícil defender la moral absolutista por motivos distintos de los religiosos." Estaría ciertamente de acuerdo en que necesitamos alguna forma de realismo moral para proporcionar una base sólida a las normas morales absolutas que considero como verdaderas: que es absolutamente incorrecto participar, por ejemplo en la explotación de los vulnerables; es absolutamente erróneo participar de la violación o del abuso de menores o de la explotación de los animales. Pero no es necesario derivar el fundamento de tales normas de la religión. Dawkins hace notar que, en contraste con los deontologistas, "los consecuencialistas sostienen, de manera más pragmática, que la moralidad de una acción debe ser juzgada por sus consecuencias", y contrasta al "absolutista" con "el consecuencialista o el utilitarista" que tiene mayor flexibilidad para examinar las cuestiones morales. Por lo tanto, parece como si Dawkins estuviera tratando de caracterizar a las teorías consecuencialistas tales como el utilitarismo, como con menos probabilidades de estar relacionadas con el absolutismo de la religión fundamentalista que con las teorías basadas en los derechos. ¿Suena familiar? ¿Alguna vez has escuchado a los partidarios del bienestar animal, que son siempre consecuencialistas de un tipo u otro, caracterizar a aquellos que apoyan los derechos de los animales como "fundamentalistas"? En cualquier caso, en la medida en que este debate es visto como una contienda entre nuevos ateos o fundamentalistas religiosos que abogan por matar a médicos abortistas, participan en los atentados suicidas, rezan por el apocalipsis, vuelan aviones contra edificios, promueven todo tipo de discriminación y de odio y, en general, apoyan todo tipo imaginable de violencia en nombre de sus dioses, los nuevos ateos ganan con facilidad sin el tipo de escrutinio y el debate que este asunto requiere. Pero el debate entre los nuevos ateos y los otros requiere algo más que elegir si nos gustan más los utilitaristas que los yihadistas. El aspecto más interesante del debate se centra en la posición de que cualquier conversación de la verdad moral objetiva o de las normas morales absolutas divorciadas de la racionalidad científica es problemática y debe ser rechazada si uno no quiere ser un "enemigo de la razón." En este sentido, el debate es visto como un debate entre los nuevos ateos y cualquier persona que sostiene que necesitamos un objetivo, una postura independiente de la verdad moral, algunos estándares morales absolutos que vayan más allá de lo que la ciencia es capaz de decirnos. A pesar de los extremistas religiosos ciertamente caen en este segundo grupo, incluso si no estuvieran en cualquier lugar de la escena, la controversia más general todavía existiría. Quiero centrarme en los miembros del segundo grupo que adoptan una versión del realismo moral, o la noción de que los enunciados morales presentan afirmaciones que pretenden ser verdaderas o falsas y que por lo menos algunas de estas afirmaciones son ciertas. Por ejemplo, un realista moral se refiere a la declaración de que "la esclavitud es mala" como similar a la declaración "la silla es de color marrón." La primera declaración, al igual que la segunda, tiene por objeto informar de un hecho, aunque de carácter moral, y ambas son verdaderas si las cosas son como se dice (la esclavitud es mala, la silla es de color marrón). El realismo moral no es la opinión de que las verdades morales se construyen, o se hacen verdaderas, como resultado de lo que la gente valora moralmente; más bien, de que las verdades morales existen independientemente de cualquier perspectiva, incluyendo las perspectivas ideales. También quiero incluir en este segundo grupo, además de los realistas morales, a los que tienen puntos de vista relacionados con las tradiciones espirituales no-occidentales (y muchas veces no-teístas) que promueven la no violencia, o que suscriben a las religiones teístas tradicionales pero que rechazan las interpretaciones de esas tradiciones que apoyan la violencia y el odio y, en cambio, aceptan las interpretaciones que apoyan el amor universal y la no violencia. Un ejemplo del tipo de debate que tengo en mente (pero que no vamos a discutir en detalle aquí) es la que existe entre Christopher Hitchens y Chris Hedges, o entre Sam Harris y Hedges. Hedges rechaza la clase de fundamentalismo religioso que sirve como el principal objetivo de los nuevos ateos. Sin embargo, sostiene que la racionalidad científica no es la respuesta en la que ambos grupos son por igual de intolerantes: "Aquellos que no ven como ellos ven, hablan como ellos hablan y actúan como ellos actúan sólo son dignos de la conversión o la erradicación". El debate entre Hedges y los nuevos ateos se moldea, en cierta medida, por el hecho de que Hedges, ex corresponsal extranjero y periodista ganador del premio Pulitzer, informó acerca de los conflictos en el Medio Oriente, los Balcanes, África y América Central, y de que ha pasado gran cantidad de tiempo presenciando todo tipo de atrocidades. Él tiende comprensiblemente a centrar el debate en cómo los nuevos ateos parecen apoyar cosas como la guerra de Irak, como hizo Hitchens, o la afirmación de Harris de que estamos "en guerra con el Islam". Aunque estoy de acuerdo en general con Hedges respecto de los nuevos ateos, quiero explorar el tema desde una perspectiva más general. En la sección siguiente sostengo que la noción de que debemos actuar totalmente de manera racional es un concepto normativo que, al igual que los axiomas de las matemáticas, no puede ser "demostrado" y debe ser aceptado como verdadero. Pero incluso si la racionalidad es en sí misma aceptada como normativamente deseable, o incluso como una especie de requisito formal, no podemos dar respuestas a las cuestiones morales sin apelar a las creencias morales que no pueden ser "probadas" en el marco de la ciencia y la racionalidad y dependen para su veracidad–si son verdaderas–, de algo que es independiente de los deseos de los contingentes, de sus puntos de vista, perspectivas o pasiones. Luego, considero un tema relacionado: que la ciencia es una actividad social que no puede separarse de las consideraciones políticas y morales. Racionalidad y verdad moral La racionalidad se refiere a la idoneidad de los medios para los fines. Cuando decimos que una persona es irracional, por lo general decimos que ella/él está eligiendo medios que no son apropiados para un determinado fin. La racionalidad se refiere también a la coherencia de las creencias. Si yo creo que "si X, entonces Y" y creo también "X", entonces también debo creer "Y." Pero hay dos sentidos en que la afirmación "debemos ser racionales" requiere nociones normativas y las mismas indemostrables creencias que algunos peyorativamente descartan. En primer lugar, vamos a empezar con la afirmación "debemos ser racionales" sin tener en cuenta por qué la racionalidad nos exige hacer o creer. ¿Por qué? ¿Por qué "debemos" ser totalmente racionales? ¿Por qué "debemos" creer en "Y" si creemos que "si X, entonces Y" y "X."? ¿Cómo podemos "probar" esas declaraciones del "deber"? La breve respuesta es que no podemos probarlas. Como los axiomas de las matemáticas, no pueden ser probadas y tienen que ser aceptadas como verdaderas. Es decir, la afirmación de que "debemos ser racionales" es una posición normativa no más segura que la afirmación de que "debemos ser buenos y amar a los demás." Ahora, una réplica podría ser que, aunque no podemos probar la verdad de la afirmación de que "debemos ser racionales", esta afirmación debe ser verdad porque, sin ella, no podríamos hacer afirmaciones o argumentos en primer lugar. Pero eso simplemente no es el caso. Incluso si no reconocemos la verdad objetiva de la racionalidad, aún podríamos hacer las afirmaciones y tener los argumentos que serían válidos o inválidos. No podemos simplemente sostener que alguien que no aceptó la conclusión del argumento sólido estaba siendo irracional. Así que esta respuesta deja todavía un "deber" para explicar en el nivel más básico. En segundo lugar, incluso si ignoramos las preocupaciones anteriores y aceptamos que debemos elegir los medios más adecuados para nuestros fines, o que debemos tener ideas que sean coherentes con nuestras otras creencias, ¿qué tiene que decir la racionalidad acerca de qué fines elegimos y qué creencias tenemos? La respuesta: nada. Nada en absoluto. La racionalidad es un requisito formal, en el mejor de los casos, y no puede servir para identificar qué fines debemos elegir o cuáles son las creencias que debemos tener. Por ejemplo, participar en una conducta que traerá consigo el fin del mundo es irracional si no ven la extinción de la vida como un fin deseable. Pero para aquéllos que piensan que la extinción es valiosa porque consideran a los humanos como una plaga en la tierra, o que no se preocupan por las generaciones futuras, o que valoran las cosas que causan daño al planeta, el comportamiento destructor del medio ambiente puede ser perfectamente racional. La racionalidad no puede decidir la cuestión de si la humanidad es una plaga sobre la tierra y debe extinguirse o si tenemos la obligación de asegurar que el planeta sea saludable para las generaciones futuras porque los seres humanos tienen un valor moral. Del mismo modo, si creo que "todos los seres humanos tienen el mismo valor inherente " y acepto que los miembros del grupo X son, de hecho, humanos, entonces la racionalidad de la creencia requiere que llegue a la conclusión de que los miembros del grupo X tienen un valor inherente igual al de los demás seres humanos. Pero, a pesar del punto de vista del filósofo Immanuel Kant de que la razón exige el reconocimiento de un igual valor inherente de los seres humanos, puedo rechazar el igualitarismo porque creo que los seres humanos que sobresalen en el arte o en la música tienen un mayor valor inherente que el resto de nosotros porque enriquecen nuestras vidas de una manera en que otros no lo hacen. Puedo tomar la posición de que estos seres humanos "especiales" no actúan equivocadamente si tratan a los demás de una manera totalmente instrumental. Aunque Kant presenta argumentos convincentes acerca de la igualdad, que yo sostengo en mi propio trabajo que deberían extenderse a los no-humanos, simplemente no hay manera de que podamos"probar", con la racionalidad solamente, que Kant tiene razón. La teoría de Kant (con o sin mis modificaciones) requiere que sostengamos ciertas creencias morales acerca de la afiliación en la comunidad moral y ninguna racionalidad "objetiva" nos puede obligar a mantener esos puntos de vista. La elección de los objetivos a valorar, o de las creencias morales a mantener, implica algo más allá de la racionalidad. Y no hay manera de que nadie pueda evitar eso. Los nuevos ateos Hitchens y Harris, y Chris Hedges, son todas personas racionales en cuanto a que aceptan que sus creencias deben ser coherentes entre sí. Pero tienen creencias morales muy diferentes. Es interesante notar que algunos de los nuevos ateos más prominentes creen, como lo hizo Ayn Rand, que el pensamiento racional y ateo nos lleva en una dirección que simplemente pasa a encajar con una visión del mundo de derechas. Como se mencionó anteriormente, Hitchens fue un gran defensor de la guerra de Irak y llevó a cabo una serie de puntos de vista de la derecha y Sam Harris nos dice que estamos "en guerra con el Islam" y afirma: "El vínculo entre la creencia y la conducta aumenta las expectativas considerablemente. Algunas propuestas son tan peligrosas que incluso puede ser ético matar personas porque ellas creen en esas propuestas.” De hecho, Harris pretende demostrar que podemos probar "científicamente " que el Islam es una religión moralmente mala. Se esté o no de acuerdo con estos puntos de vista (desde luego yo no lo estoy), es bastante tonto negar que reflejan la creencia en ciertas nociones morales que no pueden ser probadas como verdaderas en algún modo "objetivo" o no controvertido. Chris Hedges está en desacuerdo con estos puntos de vista y no es porque es irracional. Simplemente acepta un conjunto diferente de principios morales. El debate entre los nuevos ateos, que tienen todo tipo de creencia en una variedad de nociones normativas, y la gente como Hedges, no puede ser resuelto por ninguna apelación a la racionalidad; sólo puede ser resuelto decidiendo cuál visión de la moralidad comparten ustedes. Noam Chomsky describe a Harris y Hitchens como “fanáticos religiosos” que creen en la "religión del Estado" en la que según ellos tenemos que defender la violencia y las atrocidades del estado, ya que se está haciendo para garantizar el progreso humano y para alcanzar otras consecuencias maravillosas. Esta noción de que el mundo se está moviendo en una dirección positiva también se refleja en Dawkins, que defiende un galimatías completo llamado "Zeitgeist moral", que él describe como un "amplio consenso liberal de principios éticos" hacia el que nos estamos moviendo y que no es impulsado por la religión y que se desarrolla a pesar de la religión. Dejando de lado que algunos de los valores que describe de manera positiva han sido impulsados principalmente por las interpretaciones no violentas de las tradiciones religiosas y espirituales, algunos de los argumentos que él hace para demostrar que las cosas están mejorando son bastante notables. Por ejemplo, nos dice que Hitler "no se habría destacado en la época de Calígula o de Gengis Khan." Reconoce que hubo víctimas civiles en Irak, pero que son "de magnitud menor que las cifras comparables para la Segunda Guerra Mundial." Dejando de lado que Dawkins juzga moralmente a las guerras por el número de víctimas (¿deberíamos decir, simplemente, invadan países que no tienen ejércitos?; eso sin duda reduciría las víctimas), el "Zeitgeist moral " está en movimiento debido a que menos personas perdieron la vida en una guerra fabricada en forma "preventiva" contra un adversario no amenazante (Saddam Hussein) que los que murieron en la guerra contra Hitler, quien fue él mismo un gran paso adelante de Calígula. Francamente, encuentro aquí reaccionarios los puntos de vista de Dawkins, de una manera impresionante. Conseguir un "deber" del "es" de las pretensiones de la ciencia Los nuevos ateos, o algunos de ellos, nos dicen que las nociones de objetivo o postura independiente de la verdad moral o las creencias espirituales o religiosas, no nos pueden decir lo que "es." Sólo la ciencia puede decirnos lo que son los hechos "reales.” La ciencia proporciona la Verdad objetiva. Todo lo demás es algo menos que la Verdad. Una vez más, este punto de vista pasa por alto que las metateorías que establecen lo que se considera como "la ciencia" son, al igual que los axiomas de las matemáticas o la posición de que la racionalidad es un requisito formal, las cosas que debemos aceptar como verdaderas y que no puede demostrarse como verdaderas. A pesar de que los que suscriben al nuevo ateísmo pueden aceptar esto como una proposición abstracta, fracasan en entender el significado que tiene para su empresa. Thomas Kuhn, en La estructura de las revoluciones científicas, probablemente el libro más influyente en la filosofía de la ciencia escrito en el siglo 20, popularizó el uso de "paradigma" para describir los logros científicos que sirven para un cierto período de tiempo para determinar qué es ser observado, qué tipo de preguntas están siendo preguntadas, cómo deben ser estructuradas las investigaciones, y cómo son interpretados los resultados de las investigaciones. Kuhn argumentó persuasivamente que los paradigmas no podían ser demostrados como verdaderos o falsos y que era ingenuo ver a la ciencia como "la Verdad". Diferentes paradigmas representan visiones diferentes del mundo; diferentes puntos de vista. Paul Feyerabend, en obras como Contra el método, impulsa esta idea aún más lejos, argumentando en contra de la idea racionalista de que hay reglas identificables del método científico que determinan que la ciencia es "buena" ciencia. Feyerabend promueve la idea de que la ciencia implica más un mito que los científicos quieren reconocer y que el éxito de los científicos ha implicado a menudo elementos no científicos, incluyendo la inspiración proveniente de fuentes míticas o religiosas. Feryerabend dejó en claro que la línea con la ciencia por un lado y la religión, el mito, la magia, y todo lo demás por el otro lado, es tan mito como los que los científicos dicen rechazar como mito. Pero incluso si no aceptan lo que Kuhn, Feyerabend (y muchos otros) han dicho acerca de los supuestos que la ciencia debe hacer y que no pueden ser probados, o que no existe una línea clara entre la ciencia y la religión, no se puede creer seriamente que la ciencia tal como se practica es algo separado de las instituciones políticas y sociales. Como Richard Levins y Richard Lewontin señala en su libro pionero, The Dialectical Biologist, la ciencia se produce en un contexto social y refleja una perspectiva inherentemente política. Para entender este punto, veamos un ejemplo relacionado con el libro de 1976 de Richard Dawkins, The Selfish Gene (El gen egoísta). ¿Dawkins está haciendo una afirmación "científica" acerca de los "hechos" de los genes, o en cambio es él quien focaliza en el egoísmo humano y el altruismo y usando estos comportamientos humanos para proporcionar una supuestamente descripción "científica" del proceso evolutivo en general, que a continuación utiliza para explicar el egoísmo humano y el altruismo? Creo, con la filósofa Mary Midgley y otros, que la posición que Dawkins propone es una hipótesis que se basa más en el individualismo reduccionista de la Ilustración que en las opiniones de Darwin, las cuales, como Midgley sostiene, implican la interacción y la cooperación, y que el gen egoísta no es un hecho de la naturaleza. Es fascinante observar que el libro de Dawkins se hizo popular precisamente en el momento en que se hicieron populares las ideas acerca de la deseabilidad del egoísmo, la independencia y el individualismo de la administración Reagan/ Thatcher. Sam Harris afirma de forma explícita como un "hecho" el que estamos "en guerra con el Islam." ¿Ese "hecho" representa una declaración objetivamente verdadera del tipo “es” o refleja la adhesión de Harris a ciertas creencias políticas que determinan cómo él interpreta lo que está sucediendo en el mundo y los “hechos” que él encuentra? Harris afirma que la moralidad de los talibanes es mala "desde el punto de vista de la ciencia." La ciencia nos dice que debemos creer lo que la evidencia parece mostrar. Eso es en sí mismo un concepto normativo. Pero supongamos que debemos creer lo que la evidencia muestra. ¿Qué cuenta como evidencia? La respuesta es que determinadas evidencias, lo cual es consistente con las asunciones del paradigma científico, cuentan, pero toda otra evidencia es excluida e ignorada. Puede haber clases completamente diferentes de empirismo (la teoría de que todo conocimiento proviene de los sentidos en lugar de ser innata). Es incorrecto decir que el realismo moral o todas las tradiciones espirituales no se preocupan de las evidencias o de que no hay evidencias para ellos. Hay una preocupación por la evidencia y hay evidencia; simplemente no es reconocida como conocimiento "científico", porque la ciencia rechaza ese tipo de evidencias desde el principio. Hay muchas cosas para medir; la ciencia sólo mide algunas, e incluso define cómo debe ser hecha la medición. Todo lo demás es ignorado. Y, como William James sostenía, podemos estar justificados por tener creencias espirituales o religiosas aunque no tengamos evidencia de esas creencias. Los nuevos ateos ofrecen una opción empobrecida e incompleta: una falsa dicotomía entre el fundamentalismo religioso y, por lo que es, en efecto, el cientificismo, o "una confianza exagerada en la eficacia de los métodos de las ciencias naturales aplicadas a todas las áreas de investigación (como en filosofía, ciencias sociales y humanidades). "Pero suponiendo que la ciencia nos pueda dar alguna declaración de "es" incontrovertible, no podemos obtener ninguna declaración de "debería " de las declaraciones de"es." Como Chris Hedges señala: "La creencia de que las disciplinas racionales y cuantificables como la ciencia pueden ser usadas para perfeccionar la sociedad humana no es menos absurda que la creencia en la magia, los ángeles y la intervención divina." La creencia de que la ciencia nos proporciona las respuestas “verdaderas” para las cuestiones morales importantes ha mostrado tener los más profundamente perturbadores resultados, en repetidas ocasiones. La ciencia nos decía que las mujeres serían físicamente dañadas si tenían demasiada educación; de hecho, la ciencia ha sido usada repetidamente para justificar la discriminación por razón de sexo. La ciencia nos decía que las personas de color eran física y cognitivamente diferentes de la gente blanca como una base “fáctica” para la justificación de la esclavitud humana. Hay innumerables ejemplos de cómo la ciencia ha sido utilizada para justificar una gran cantidad de violencia y una amplia gama de discriminación. Un crítico puede rebatir que la ciencia se ha utilizado también para apoyar buenos fines morales. Por ejemplo, los científicos eventualmente abandonaron las afirmaciones "científicas" respecto de la supuesta inferioridad física de las mujeres. Pero ése es el punto. No es la ciencia la que conduce a la moralidad, es la moralidad (e inmoralidad) que guía a la ciencia. Para hacer una analogía (muy) libre de la teoría cuántica: nuestra conciencia moral determina la realidad que vemos. Ateísmo y derechos de los animales Muchos defensores de los animales dicen ser ateos. Están en un error si piensan que hay una cierta noción de racionalidad "objetiva", o una combinación de racionalidad y hechos científicos que, a pesar de rechazar premisas morales, pueden garantizar la conclusión moral de que debemos dejar de explotar a los animales. La filosofía abolicionista que he desarrollado sin duda se basa en argumentos racionales pero en última instancia descansa sobre una base de realismo moral. Por ejemplo, cuando afirmo "está mal infligir sufrimiento innecesario a cualquier ser sensible", quiero decir que es una declaración que informa de un hecho moral sujeto por una norma moral que es verdadera. A partir de este principio moral, junto con la premisa lógica de que la noción moral carece de sentido si la necesidad permite un uso nítidamente frívolo, y algunas afirmaciones no morales sobre la sensibilidad de los animales, argumento racionalmente hasta la conclusión de que no podemos justificar el uso de la mayoría de los animales, sin importar cuán "humanitario" pueda ser. (Tengo otros argumentos en contra de cualquier uso de los animales que no se rige por el argumento de la "necesidad.”) Así que la teoría se basa en la lógica y la racionalidad, y ciertos hechos no morales respecto de la sensibilidad animal. Pero no se puede llegar a cualquier conclusión normativa si no están de acuerdo con el hecho moral de que está mal infligir sufrimiento a otro ser sensible sin una justificación adecuada. Si me piden que "pruebe" la verdad de ese hecho moral mediante un marco fijado por la ciencia o de una manera que toda persona racional deba aceptar, no puedo. Eso no quiere decir que "está mal infligir sufrimiento a los animales sin una justificación adecuada" no es un hecho moral; no significa que no hay ninguna evidencia que lo apoye. Mis puntos de vista realistas se basan, al menos en parte, en intuiciones morales, las cuales incluyen creencias que se basan en la experiencia, pero que no pueden ser "probadas" con el tipo de evidencia de que la ciencia exige. Otro argumento que puedo hacer es que si los animales han de tener algún significado moral en modo alguno, tenemos que concederles el derecho a no ser tratado como propiedad. Sostengo, además, que según ellos un derecho exige la abolición de toda la utilización institucionalizada de los animales, incluso la "humanitaria." Como en el caso del argumento anterior, me estoy basando en una intuición moral: los animales cuentan moralmente incluso si hay diferencias cognitivas entre los seres humanos y los no humanos. Si comparten la intuición de que – si aceptan el hecho moral de que los animales importan moralmente–, entonces la racionalidad requiere que reconozcan que los animales tienen un derecho básico pre-legal de no ser una propiedad. Pero la racionalidad no requiere que reconozcan que los animales no son más que cosas. Por otra parte, Peter Singer y otros que defienden una posición bienestarista reconocen que los animales tienen intereses moralmente significativos, pero sostienen, en contra de mi posición, que podemos, como una cuestión moral, mantener la institución de la propiedad animal porque los animales no son reflexivamente consciente de sí mismos en la forma en que lo son los seres humanos y que no tienen interés en continuar viviendo. Por lo tanto, podemos usar y matar a los animales para propósitos humanos, siempre y cuando los tratemos de una manera que otorgue la consideración moral suficiente para los intereses que tienen, sobre todo el interés en no sufrir. Ahí yace otra cuestión importante que no se puede resolver simplemente con una llamada a la racionalidad o a los hechos de la ciencia. Singer y yo concordamos en que la sintiencia es todo lo que se necesita para que los animales sean moralmente significativos, pero no estamos de acuerdo en que Singer no considera a la sintiencia como suficiente para dar lugar al interés en continuar la vida que, para Singer, es necesario para tener, por lo menos prima facie, la protección moral en contra de ser utilizado como recurso. Considero la sintiencia como suficiente para dar lugar a un interés en continuar existiendo y argumento que este interés debería ser protegido no sólo como una cuestión prima facie, sino como una cuestión de derecho moral, y que no podemos justificar ningún uso de los animales. Dejando de lado que yo reconozco los derechos morales y Singer no (otra cuestión que no puede resolverse mediante una apelación a la racionalidad científica), hay un sentido en el que mi desacuerdo con Singer en esta consideración luce, al menos en parte, como una cuestión de hecho que puede ser resuelta por algún tipo de descubrimiento "científico" acerca de la auto-consciencia de los animales. Es decir, él dice que la mayoría de los animales no tienen un interés en la existencia porque no son conscientes de sí mismos; lo niego. Aunque hay un componente fáctico respecto de la naturaleza de la conciencia animal, hay, lo que es más importante, un aspecto no fáctico que la ciencia no puede resolver en cuanto a lo que cuenta como conciencia de sí mismo para los propósitos morales. Singer sostiene que la conciencia de sí mismo que importa es la autoconciencia reflexiva, y que la mayoría de los no humanos no son conscientes de sí mismos de esta manera; acepto que probablemente la mayoría de los animales no son reflexivamente auto-conscientes, pero sostengo que esto es irrelevante en que la única auto-conciencia que importa para tener un interés en continuar existiendo es la que es secundaria a la conciencia perceptiva que no requiere nada más que sensibilidad. Así que Singer y yo estamos de acuerdo en los hechos de la conciencia animal, pero llegamos a conclusiones diferentes a causa de nuestras diferencias en cuanto a lo que debería ser considerada como la clase de conciencia de sí mismo que cuenta para tener un interés en continuar existiendo. En cualquier caso, la racionalidad y la ciencia no pueden resolver este tipo de desacuerdos. Racionalidad y revolución del corazón Con frecuencia digo que acabar con la explotación animal requiere de "una revolución del corazón." Lo que quiero decir con esto es que tenemos que rechazar todas las ideologías de dominación y de poder, ya sean religiosas o seculares, que nos permiten transformar a otros seres sintientes –humanos o no humanos–, en el "otro", permitiéndonos de ese modo hacer caso omiso de su valor moral y tratarlos como cosas. Debemos abrazar la no violencia como principio normativo básico –un principio que vemos como reflejo de una moral de la verdad– y como el principio moral fundamental del que fluyen todas nuestras posiciones morales. La noción del filósofo Gary Steiner de parentesco enlaza directamente con estas ideas. Creo que algunas tradiciones espirituales y religiosas, entendidas apropiadamente, consideran a la no violencia como valor principal. Rechazo a cualquiera que no lo haga. No las rechazo, sin embargo, porque son “irracionales”; las ideologías del poder y la dominación pueden ser perfectamente racionales si ustedes apuntan hacia ellas sus brújulas morales. Rechazo las ideologías del poder y la dominación, sean religiosas o seculares porque, desde mi punto de vista, están moralmente equivocadas. Una revolución del corazón exige que nos recreemos a nosotros mismos en consonancia con las más altas aspiraciones comunes a todas las tradiciones que reconocen la importancia de la no violencia, y que rechacemos cualquier marco que promueva la violencia, la discriminación, el prejuicio y el odio. Parte del atractivo de los nuevos ateos es que todo el mundo, incluyendo aquellos que alguna vez pudieron haber abrazado una religión tradicional, está enfermo y cansado de la violencia –el odio, los prejuicios, la discriminación, las guerras, el materialismo, etc.– que es promovido por algunas religiones institucionalizadas. Es bueno rechazar el odio y la violencia. Muchos defensores de los animales correctamente notan que las tradiciones como el cristianismo, el judaísmo y el Islam han sido interpretadas para justificar el especismo y la explotación animal. Esto ha llevado a muchos de estos defensores a declararse hostiles a las creencias espirituales o a la noción de la verdad moral objetiva. Pero tal vez deberíamos considerar que el verdadero culpable aquí no es la creencia espiritual o religiosa per se, sino la violencia que se ha interpretado, correcta o incorrectamente, que fomentan algunas de estas tradiciones. En la medida en que se piense que la violencia de cualquier tipo está aprobada por "dios" o por la religión, deshacerse del dios o de la religión no se traduce necesariamente en la paz, el amor y la justicia. Las instituciones laicas también promueven la violencia. El nuevo ateo Christopher Hitchens dijo, "estoy absolutamente convencido de que la principal fuente de odio en el mundo es la religión, y la religión organizada." No estoy de acuerdo. El odio es el problema; ni las instituciones religiosas ni las laicas causan el odio. Ellas simplemente proveen de un mecanismo para expresarlo. Acepto que el concepto de una revolución del corazón se basa en una noción moral que no puede demostrarse como "verdadera" en la forma en que la ciencia caracteriza a la verdad y teniendo en cuenta lo que la ciencia considera como evidencia aceptable. Se requiere la creencia en la verdad moral de la no violencia. Y la racionalidad científica no nos puede llegar a darnos eso, ni ninguna verdad moral. ********** Si no son veganos, por favor háganse veganos. Es fácil y mejor para su salud y para el medio ambiente (asumiendo que ustedes valoran su salud y el medioambiente pero racionalmente no se necesita que lo hagan). Pero, lo más importante, es lo moralmente correcto para hacer (pero esa es una conclusión moral que descansa en un argumento que incluye las premisas morales que no pueden derivarse de los hechos científicos o alguna noción no normativa de racionalidad). El mundo es vegano. Si vos lo querés. Postdata En una discusión con Dan Cudahy, Dan dijo que Sam Harris se describe a sí mismo como un "realista moral". Aunque Harris ciertamente dice que él es un realista moral, está diciendo algo que no es verdad. El realismo moral es, en palabras de Russ Schafer-Landau, en su libro Moral Realism: A Defence (Oxford 2003), la creencia de que "hay verdades morales que se obtienen independientemente de cualquier perspectiva que se prefiera, en el sentido de que las normas morales que sujetan los hechos morales no se hacen verdaderas en virtud de su ratificación dentro de cualquier perspectiva de hecho o hipotética dadas" No me parece que Harris es un realista en este sentido. Aunque Harris no es claro, parece argumentar que, a causa de los tipos de seres que somos, no podemos evitar el valorar el bienestar, lo que tratamos como lo más objetivamente valioso, y consideranos a nosotros mismos como moralmente obligados a generar tanto bienestar como sea posible. Eso haría de Harris un constructivista en que lo que está diciendo respecto de esta interpretación es que el bienestar se hace para ser un valor moral "verdadero" como resultado de nuestra perspectiva. Por otra parte, Harris puede afirmar que, como una cuestión del significado del lenguaje, las afirmaciones sobre la moralidad son afirmaciones muy descriptivas del bienestar, y la ciencia nos puede decir si esas afirmaciones son verdaderas o falsas. Es decir, igual que decimos que no podemos participar en la ciencia sin la valoración de un determinado tipo de pruebas, coherencia, etc, porque eso es, por definición, hacer ciencia, no podemos participar en la actividad moral sin valorar el bienestar porque eso es, por definición, lo que es participar en la actividad moral. Por lo tanto, cuando decimos: "Juan debe hacer la acción A" lo que queremos decir es que "Si Juan hace A, el bienestar probablemente sucederá." La ciencia nos puede decir si y en qué medida A va a producir bienestar. Pero eso implica una deflación semántica sencilla (Harris dice que las afirmaciones morales son "idénticas" a las declaraciones de hecho acerca de su bienestar) y permite a Harris evitar (en su punto de vista) el problema del es/debe ser. No hay ninguna apelación a cualquier norma última normativa como objetivamente verdadera. Esto no es una posición de realismo moral. Si Harris es leído como si dijera que ese bienestar es muy valioso en la clase de postura independiente de la forma en que Shafer-Landau contempla y que estamos obligados a maximizar al máximo, entonces él es sólo otro pensador consecuencialista y no añade nada nuevo a la teoría ética excepto , tal vez, para introducir la noción de que podemos probar "científicamente" sus declaraciones xenófobas, tales como que el Islam es una religión moralmente mala. ©2012 Gary L. Francione. 2012 Copyright © Ánima — Derechos reservados | Información legal
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