|
||||
"No hay piel alguna..."
©Ana María Aboglio A causa de que no amamos
la Tierra y las cosas de la Tierra, Tal vez porque la ética no es contagiosa, algunas cuantas mujeres demandan el sufrimiento y asesinato de seres sensibles e inocentes reproducidos por la maquinaria infernal que los hipercosifica para venderlos como trapos. Escudadas por una famélica ecología antropocéntrica, las culpas pretenden ser borradas aduciendo a la condición de pieles “de criadero”. De criadero significa de hembras y cachorros encarcelados de por vida en sucias y diminutas jaulas. Significa millones de animales privados por la fuerza de la posibilidad de ser lo que deberían, de vivir en libertad y socializados. Significa la violencia de matar por gaseado, desnucamiento, inyección letal de acción lenta y dolorosa, electrocución anal y otras atrocidades que suman profundo sufrimiento a la injusticia. Significa la in-conciencia perversa que trae al mundo a seres sintientes y con ganas de vivir para destruirlos convirtiéndolos en un recurso que el humano tiene de sobra en otras fuentes. La revista Para Ti asqueó este año con su acostumbrada propaganda peletera. Ya en el 2001 fue objeto de campañas en su contra con la estola aquella celeste y blanca, bandera símbolo de absoluta pobreza. Dudo que la adoradora de Jazmín desconozca que vestirse de pieles es vestirse de muerte, pero en una verdadera apología del crimen nos deja sin palabras cuando acariciando a su perrito dice que siempre quiso a los animales. Algunas señoras de mediana edad lucen al primer frío envejecidas, como teniendo una excusa para el repetido lamento de que no se lo comprarían otra vez “pero como ya lo tengo y es tan abrigado...” La industria peletera ha multiplicado su esfuerzo propagandístico y la sociedad especista lo recibe gustosa y agradecida, sobre todo cuando hay regalos e inversión en publicidad de por medio. Se propone como microempredimiento que no dará más que lo que podría dar otra inversión pero con el agregado de que empobrecerá el alma de quienes lo hagan, y los convertirá en asesinos de impunes muertes. Pero no nos engañan. Las mujeres del nuevo milenio además de una sana sensibilidad, nos atrevemos a pensar. Y no necesitamos hacerlo demasiado para deducir que la aceptación de una economía de sufrimiento y dolor de criaturas sensibles y con ganas de vivir, transita espacios colmados de injusticia y sufrimiento. El problema no son los peleteros. El problema es una sociedad jerárquica capaz de considerar atractivo que una mujer vista pieles. Las pieles de otros. SUS pieles. Y tendrán un frío eterno quienes por soberbia -¿ignorancia todavía?- continúen usándolas. Porque no hay piel alguna que pueda abrigar una vida congelada. Artículo
publicado en: Artículo difundido y comentado en nota periodística del diario La Capital, Mar del Plata, Sección Ecología y Medio Ambiente del 28-7-03: "Ánima repudió a la industria peletera" 2004 Copyright © Ánima — Derechos reservados | Información legal
|
|