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Activismo sin disculpas

María Abril

La escasez de recursos jurídicos con que un defensor de los animales puede enfrentar la violencia ejercida sobre un grupo de animales dado es tal, que lo lleva incluso a un variable grado de confusión acerca de las reales opciones con que cuenta.

Ejemplo: Una señal privada de cable exhibe en televisión el entusiasmo desbordante de una cacería dominical en un campo privado. Los hombres orgullosamente persiguen a las indefensas presas. No lucen especialmente crueles ni parecen diferentes de aquéllos que con su familia pasean el mismo domingo por la ciudad. Por ello no descuidan la educación de sus hijos, incitándolos al ejercicio del "deporte al aire libre", ésto es, formándolos en la cultura del macho dominante que encauza sus normales instintos agresivos hacia la violencia contra seres sintientes. El especieísmo de la cultura permite "practicar" con los "inferiores", los que no importan. En definitiva, los otros. Los defensores de los animales reaccionan, indignados no sólo por el hecho en sí sino por su graciosa divulgación en los medios. Hay una ley que prohibe el tiro al pichón -comienza la deliberación- pero acá no rige, ésto es en otra provincia. Ninguna acción legal será posible. Pero igualmente es un hecho repudiable, claro que pasa a diario en todo el país, en todo el mundo. Legalmente autorizado por la ley de "protección" de la fauna silvestre. Pero lo están mostrando en los medios...aunque está perfectamente permitido. ¿Qué hacer ? Respuesta : Activismo. Puro y simple activismo. Oposición.

Y ahora comienzan los problemas.

Cuando se trata de enviar protestas en el ámbito privado, muchos están dispuestos a hablar claro. Faxes, cartas y emails denotan el desacuerdo con un medio social que sólo garantiza la protección de la vida cuando ésta pertenece a un homo sapiens. El judeo cristianismo occidental afianzó esta noción y no es que siempre haya sido así. Por ejemplo, griegos y romanos mataban a los niños débiles o a los deformados y tanto Aristóteles como Platón pensaban que el estado mismo tenía que cumplir con la tarea de eliminar a los niños deformes.Bien conocemos las leyes "de eugenesia" hitlerianas. Pero, ¿cómo se presenta el activista ante el público ? En muchas ocasiones, disculpándose. Y lo hace de distintas maneras. Karen Davis, en el discurso dado en julio de 1994 en el Séptimo Simposio Anual Internacional de Derechos Animales, Washington, puntualizó entre otras disculpas las siguientes :

  • Decirle al público que se tranquilice, pues el vegetarianismo no vendrá de un día para otro. "Falta mucho, ésto es de a poco, no se preocupen". Si hacemos un paralelo con la esclavitud humana, sería como defender la liberación de los esclavos y decir : Tranquilícense, tardará mucho en llegar.
  • Asegurar que "por supuesto son sólo animales, que no piensan como los humanos, que no pueden hacer una gran obra de arte, etc." . Aquí el paralelo sería : Son sólo esclavos, por supuesto no están en la misma categoría que los amos.
  • Dejar que el otro lado defina quién es el defensor: sensible, exagerado o lo que sea.. Es imposible imaginar a un cazador diciendo : "sé que muchos me consideran un asesino, pero ..." Además, siempre que alguien dice : "No debemos ser sentimentales", es de esperar que esté involucrado en algún acto de crueldad. Ciertamente, no es necesario disculparse.

La violencia y la esclavitud a que están sometidos los animales es un problema humano, tan serio como cualquier otro tipo de violencia u opresión. Causar dolor y muerte arbitrariamente es repudiable, cualquiera sea la especie de que se trate. La pretensión de que la vida animal es menos importante no tiene más basamento racional que el sexismo, el racismo o la homofobia. Ha llegado el tiempo en que un defensor de los animales puede sentirse orgulloso de ser catalogado como sensible o exagerado. Significa su no pertenencia a las líneas de los que generan desgracia, sufrimiento y muerte de otros seres sintientes.

2007

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