La tortura «piadosa» y las leyes

La modalidad «piadosa» en la que el toro es torturado con la prohibición de matarlo en el ruedo -aunque muere después por las heridas o en manos de un carnicero-, no llevó en absoluto a dejar de lado estas prácticas. Portugal es buen ejemplo de ello. Del delito de cárcel se pasó a la simple multa y finalmente en 2002, la localidad de Barrancos recibió permiso para celebrar corridas «a la española», siguiendo la ley que acababa de sancionarse y que permite «autorizaciones excepcionales» por causas «de tradición». Pedro R.Silva, quien mató a un animal después de someterlo a las consabidas crueldades del espectáculo, enfrentó cargos por hacerlo en Moita, prefirió pagar una multa en vez de desilusionar al público que le pedía la estocada «final». Es posible que esté buscando patrocinios para afrontar futuras multas.

La corrida que se realizó en Barcelona en agosto de 2007, dió lugar a que la Ministra de Cultura de España, Carmen Calvo dijera que «ninguna ley» va a terminar con los toros, mientras que la Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, sugiere leyes bienestaristas a la manera de Portugal.

Este negocio se mantiene económicamente muy rentable. Desde la ganadería hasta la venta de entradas -de las que queda un 16% en concepto de IVA para el Estado-, pasando por las retransmisiones televisivas y tantos otros negocios adjuntos.