Feed lots en la provincia de Buenos Aires

Investigación de Ánima.

El feed lot o engorde a corral es un sistema mediante el que se encierra a los animales no humanos hacinándolos en un espacio donde transitan sobre sus propios excrementos, alimentándose con granos, soja transgénica y desperdicios de otras industrias alimentarias. El alto grado de estrés se «arregla» con antibióticos administrados incluso en forma preventiva. Son tan habituales como las vacunas.

En cualquier caso, significa someter a seres sensibles para uso humano, provocándoles un terrible sufrimiento. Luego serán asesinados en serie en los mataderos.

El sistema de feed lot o engorde a corral significa mejorar la rentabilidad encerrando y engordando a los terneros, permitiendo la opción del destete precoz.

En Argentina los productores asisten cada vez más a seminarios de feed lots, donde suele haber especialistas norteamericanos y canadienses que asesoran en el sistema, y organizan concursos de vacunos «terminados» en feed lots.

Los problemas respiratorios son decisivos. Abunda la rinotraqueítis, virus sincitial, influenza, diarrea, todas en conjunción con infecciones secundarias causadas por distintas bacterias. Los animales suelen provenir de remates y el equilibrio que mantenían con el lugar anterior se rompe, a lo que se agrega el estrés de los largos viajes, el cambio ambiental, deficiente alimentación, manipulación para que ocupen determinados lugares, vacunación. Los patógenos desarrollan enfermedades que hasta ese momento el sistema inmunitario del animal no permitía. Muchas de estas enfermedades se ven agravadas por el estrés térmico, ocasionado por las olas de calor, llevando también a sumar trastornos digestivos.

Además de una tortuosa y corta vida de enfermedades, muchos individuos mueren antes de llegar al matadero, debido a la intoxicación por monensina, una droga utilizada mundialmente como aditivo en dietas de engorde a corral. Indicó el Servicio de Diagnóstico Veterinario Especializado del INTA Balcarce, que en promedio, afecta al 11 % de los animales expuestos a dosis tóxicas, con una letalidad muy alta, superior al 80 %. Algunos casos, causaron la muerte de 400 animales en un período aproximado de un mes. Se observó con más frecuencia en animales jóvenes, que sufrieron muerte súbita o dificultades respiratorias como congestiones, edemas pulmonares, acumulaciones de líquido en cavidades abdominal y torácica, etc.

Primer ejemplo: Sobre la ruta 36, aproximadamente a unos 40 km. de La Plata, en el intenso frío, con lluvia torrencial o en los más bochornosos días del verano, novillos y vaquillonas de Aberdeen Angus están confinados en una zona de barro sin pasto ni árboles protectores, cebados con alimento balanceado para que den pronto el peso de faena. En algunos días de lluvia, después de algún tiempo el lodo les cubría unos 10 cm. sobre las pezuñas. Los animales están obligados a descansar sobre ese terreno aberrante y patógeno.

Segundo ejemplo: En días de copiosas lluvias las vacas se hunden hasta las rodillas en el lodazal repleto de heces. Tiene problemas en los ojos, algunas los tienen salidos de las órbitas. Consultado el dueño del lugar alude que «no alcanza el dinero para atenderlas pues no haría rentable la producción. Gastamos muchísimo en vacunas».

No hace falta más que acercarse para captar el sufrimiento en las miradas de estos animales, enterrados en el fango cuando llueve y soportando las peores condiciones sin poder moverse. Gran parte de estos animales no humanos provienen de cría extensiva y son «terminados» a corral. Activistas de Ánima nos adentramos en uno de estos establecimientos: