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Viejas y nuevas historias de gatos por liebres
Marcelo Sisso
Diario El Sol, provincia de
Mendoza, Argentina
Junio 2 del 2000
Por definición, un parque
zoológico es un lugar en el que se conservan, cuidan
y crían diversas especies animales para su reproducción
y estudio científico. Sin embargo, puede existir
una nueva versión de la frase, en la que se reemplazan
algunas palabras para adoptar el significado del diccionario
a nuestro bello paseo faunístico. Zoológico
de Mendoza : un lugar en el que se conservan, cuidan (mucho)
y crían ciertas especies de funcionarios para su
(irrefrenable) reproducción y (holgado) beneficio
económico.
Esta definición extraída del diccionario
de la administración pública, inexistente
por cierto, refleja lo que sucede en los sectores más
burocratizados y corrompidos del Estado. En nuestro zoológico,
a lo largo de los años, se han cometido ilícitos
graves, muchos de los cuales fueron anestesiados en un cajón
hasta que prescribieron.
Es cierto, hubo años oscuros en el Zoológico
de Mendoza. Es más, casi toda la historia del paseo
mendocino está teñida de sombras y capítulos
ocultos sobre robos, mala fe de empleados, corrupción,
desmanejo y extraños movimientos de animales que
fueron mantenidos en secreto para guardar las apariencias
y salvar algunas ascendentes carreras políticas.
Nuestro parque zoológico tocó los dos extremos
de la fama : la gloria y la deshonra. En la década
del '60 estuvo entre los 10 mejores de Sudamérica
y en los '90, la World Wild Found (WWF) (un fondo internacional
dedicado a la defensa y conservación de animales
y vegetales silvestres) lo objetó por negociar con
los más peligrosos traficantes de animales del mundo.
PARA MUESTRA BASTA UN BOTÓN
La mayoría de las investigaciones que se inciaron
en el zoo por dudosos canjes de animales, muerte de algunos
ejemplares y misteriosas desapariciones de partidas de alimentos
jamás llegaron a una conclusión, aún
con la intervención de la Fiscalía de Estado.
Otros expedientes fueron engullidos por la perezosa maquinaria
burocrática del Estado. Un ejemplo es el sumario
que se inició para investigar la muerte de un oso
y la desaparición de su piel. El oso polar murió
el 20 de junio de 1990. Inmediatamente se enviaron muestras
de la necropsia para confirmar el motivo de la muerte, pero
fueron extraviadas en el camino entre Mendoza y el laboratorio
de anatomía patológica en Buenos Aires. Descatada
la posibilidad de ratificar el diagnóstico de la
muerte dado por los veterinarios del zoológico mendocino,
la investigación se concentró en la desaparición
de la piel del animal. Se comenzó el sumario para
dar con el responsable. Pasaron cuatro años de declaraciones
e investigación y los sumariantes fueron cambiando
por diversas razones. En mayo de 1996, se ordenó
iniciar sumario contra el veterinario Félix Millán
y el empleado Carlos Eduardo Sánchez. En diciembre
de ese años, se concluyó que ni Millán
ni Sánchez estaban involucrados en la posible venta
o canje ilegal de la piel, pero se responsabilizó
del hecho a José Puelles, un empleado del zoológico.
Para determinar la sanción se reunió la Junta
de Disciplina en marzo de 1997, la que analizó el
caso y determinó que la falta había prescripto.
Pero el caso es más penoso aún. No sólo
habían pasado más de cinco años de
cometida la falta sino que además Puelles ya no era
empleado público y se había jubilado en mayo
de 1996.
DELIVERY ANIMAL. Era febrero de 1990, José
Octavio Bordón gobernaba la provincia y el Zoológico
dependía del Ministerio de Economía, a cargo
de Rodolfo Gabrielli. Temprano, mientras algunos empleados
comenzaban la primera ronda diaria, sonó el teléfono
del zoológico. El llamado provenía de la Casa
de Gobierno : un miembro del gabinete bordonista ordenaba
la salida de una serie de animales con rumbo a la reserva
faunística de Recursos Naturales en Ñacuñán.
Así se hizo : el 11 de febrero ingresaron 4 ovejas
de Somalía y, cinco días después, retiraron
5 ejemplares de la misma especie, 7 muflones corzo y 2 antílopes
arruí. El 25 de febrero entraron 2 muflones y salieron
3 más, junto con un antílope. Pero los animales
no fueron alojados en la reserva faunística sino
en la estancia contigua, un coto de caza de propiedad de
la familia Catena. Días más tarde, el mismo
funcionario se comunicó telefónicamente con
Buenos Aires y contactó a dos cubanos y dos estadounidenses
que llegaron a Ñacuñán para cazar las
especies desviadas del zoo mendocino. Los extranjeros alquilaron
rifles y escopetas en la armería Cascarano de la
Sexta Sección.
El expediente 154 P y Z/90 refleja estos movimientos asentados
por el Jefe de Inventario del zoo y certifica que no existe
documentación que acredite autorización oficial
para estos movimientos. Los rumores en el zoológico
aseguran que este sistema de desvío de animales al
coto de caza se reiteró un par de veces más
ese año, pero nada quedó asentado en los libros
oficiales. Las versiones que circulan en el Parque indican
que se pagó hasta 5.000 pesos por cazar un búfalo
y 3 000 por un antílope.
BUENOS MUCHACHOS. El 27 de setiembre de 1993, Traffic
Sudamérica (un programa de la WWF para el monitoreo
del comercio internacional y la utilización de plantas
y animales silvestres) envió cartas al entonces ministro
de Medio Ambientes, Arturo Lafalla, y a Antonio Dalmasso,
director de Recursos Naturales Renovables de Mendoza. En
esas misivas, la organización internacional objetaba
y repudiaba el accionar del gobierno provincial en ciertos
intercambios de animales. El Zoológico de Mendoza
recibió un oso hormiguero (especie en extinción),
2 muitú, 10 flamencos, 4 antílopes y 5 gansos
coscoroba, entregados por el Zoológico de San Nicolás
(Córdoba), propiedad de Patricio Vercelli. Los animales
no tenían la guía de tránsito ni el
certificado de origen, documentación exigida para
este tipo de canjes, especialmente cuando se trata de animals
en riesgo de extinción. El canje se realizó
amparado en el decreto provincial 475/87, firmado por Santiago
Llaver y Jorge Caloiro, que eximía al Zoológico
de pedir documentación legal de los animales recibidos,
violando leyes nacionales e internacionales. Pero además
una nota oficial del gobierno cordobés certificaba
que Vercelli no estaba habilitado para realizar ningún
tipo de transferencia de animales.
Además, Traffic Sudamérica publicó
en su revista un llamado de atención a las autoridades
mendocinas por un canje de chimpancés con el Circo
Rodas.
TROPELÍAS VARIAS. La falta de transparencia
en el manejo de alimentos, entradas, insumos y canjes fue
una constante en el zoo mendocino. Algunos ex empleados
aseguran que siempre hubo facilidad para el robo, sobre
todo de alimentos. Todos los días se entregan cientos
de kilos de granos, frutas, verdura, pescado y carne de
buena calidad, que durante años no fueron controlados
detalladamente. Hasta 1968, año en que se compró
una báscula, la comida que entraba no era pesada
ni controlada de ninguna forma. "Cuando se instaló
la báscula, muchos funcionarios jerárquicos
pusieron el grito en el cielo porque se les acababa el negocio
con la comida", dijo un ex empleado.
"Al hipopótamo había que darle una bolsa
de papa por día", recuerda el ex trabajador
del zoo. "No era extraño ver cómo el
encargado, en lugar de tirarle la bolsa al hipopótamo,
la tiraba por encima de la tela de alambre. Después
pasaba otro en un sulky y se la llevaba a su casa."
La memoria intacta de muchos de los que ya no trabajan más
en el paseo del Parque permitiría reconstruir un
catálogo de embustes.
Había manejos extraños con las entradas. En
la década del '70 se imprimían boletos gemelos
y se vendían dos tipos de entradas. Las oficiales
iban a Rentas yel resto se repartía entre dos o tres
personas.
En 1968 se compró todo el instrumental de cirugía
para el zoológico, yen 1978 ya no existía
más.
A más de un veterinario del zoo le ofrecieron dar
por muerto un animal y entregárselo a un traficante
para su venta, con la correspondiente tajada del negocio.
SERÁS LO QUE DEBAS SER, O ADMINISTRARÁS
EL ZOOLÓGICO. Un ex funcionario contó
a El Sol la siguiente historia : "En el año
'46, cuando usted todavía no había nacido,
acá en Mendoza ganó(las elecciones) un señor
Picallo, de San Rafael. Él era era el gobernador
y Tabanera era el vice. En realidad, el que gobernaba era
Tabanera, pero bueno, así estaban las cosas. Le presentaron
a una joven muy linda, se enamoró, la nombró
su secretaria privada, y se casó con ella. Esta mujer
era de clase media, su padre era un sastre de la Cuarta
Sección, también sanrafaelino. Lo primero
que hizo Picallo, después de casarse, fue nombrar
a su suegro en el Zoológico. ¿Qué le
quiero decir con ésto ?, que cuando hubo alguien
sin destino, que no sabía nada de nada, o cuando
les sobraba un tipo en el comité, caía en
el zoológico."
MUCHAS FALTAS, POCAS SANCIONES. Para muchas de las
desprolijidades investigadas en el zoo, la Fiscalía
pidió sumarios y sugirió sanciones, de las
cuales sólo una fue concretada. Carlos Barrera Oro
fue suspendido cinco días por desprolijidades administrativas.
En el resto de los casos, el Estado resultó perjudicado
de alguna forma. Una veces perdió dinero, otras veces
patrimonio y varias veces perdió prestigio.
En 1995, la entonces directora de Parques y Zoológicos,
Mabel Previtera, avaló un informe falso sobre la
disponibilidad de un recinto para alojar dos boas que fueron
sacadas de su hábitat en La Paz.
En febrero de 1993, e inició una investigación
sobre un canje de animales con el Circo Australiano, que
terminó en la nada, a pesar de la recomendación
de suspensión para Carlos Barrera Oro y Francisco
Chiachio, ambos integrantes de la comisión de canje
y para el veterinario Jorge Hauser y la directora de Parques
y Zoológicos, Mabel Previtera.
Además, durante años en el zoológico
se aceptaron canjes en los que Mendoza entregaba animales
y recibía a cambio materiales de construcción,
reparaciones eléctricas, acoplados y otro tipo de
elementos. Si bien este tipo de intercambios estuvo permitido,
queda claro que entregar un animal y recibir un acoplado
no es beneficioso para los fines recreativos y científicos
del zoológico.
Otro de los casos emblemáticos ocurrió en
1987, cuando el Zoológico mendocino arregló
con una organización internacional recibir rinocerontes,
jirafas y monos a cambio de 240 flamencos. Estos flamencos
fueron comprados por Azoome (Asociación Zoológica
de Mendoza), una agrupación que tenía convenio
con el gobierno para realizar canjes, y enviados directamente
a Estado Unidos. Sin embargo, un certificado oficial firmado
por el veterinario José Gasull asegura que los flamencos
estaban desde hace más de dos años en el zoo
mendocino. Además, hubo que esperar más de
seis años para que la organización internacional
enviara sólo parte de las especies comprometidas
en el canje.
Hoy, la Fiscalía de Estado investiga al grupo de
abogados del Zoológico mendocino por un serio perjuicio
al fisco. En 1996, 27 herbívoros murieron por comer
pastos con clavel amarillo. Por este motivo, se inició
un juicio contra la firma Fila SRL:, por 250 mil pesos.
El juicio se perdió por caducidad de instancia, es
decir inacción de los abogados. Lógicamente,
la empresa demandó al Estado para que pagara los
honorarios de sus patrocinantes. Esto significa que no sólo
se perdieron 27 animales y 250 mil pesos sino que además
habrá que pagar 25 mil pesos más a los abogados
de Fila.
Negocio
sucio, como la droga y las armas
El tráfico internacional de animales vivos alcanza
en el mundo una gran cantidad de dinero en negro. En muchos
casos, representa una seria amenaza a la supervivencia de
los animales. Contrariamente a lo que se puede creer, el rol
de los zoológicos en este mapa es poco significativo,
ya que solamente el 1 por ciento del comercio mundial va a
este tipo de instituciones. El resto se reparte entre las
reservas privadas y el tráfico. Considerando los volúmenes
de dinero que se manejan, el contrabando de animales ocupa
e tercer lugar en el mundo, detrás de los tráficos
ilegales de armas y drogas. Argentina es el cuarto país
proveedor de especies animales y vegetales, cueros y pieles
al mercado negro. Se estima que por año se comercian
unos 50 millones de pesos en el intercambio legal de especies,
mientras que el contrabando mueve más de 350 millones
2005
Esclavitud
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