Ensayos con animales y peligros ambientales

© All Frazza. «Animal Experimentation and Human Medicine«, 1995
© Traducción: Ana María Aboglio. | octubre, 2005 | Ediciones Ánima.

Aparte de esconder los riesgos de los medicamentos y vacunas peligrosos, los ensayos con animales se utilizan también para ocultarle al público los peligros ambientales. Irwin D. Bross, Doctor en Filosofía, tuvo una experiencia directa de un incidente de este tipo en el basurero químico de Hyde Park en la parte oeste de Nueva York. El Dr. Bross, Director de Bioestadística en el Roswell Park Memorial Institute de Investigación del Cáncer por más de 24 años, descubrió que el basurero era un peligro ambiental para la población de los alrededores, a pesar de los ensayos con animales que «demostraron»que las toxinas allí vertidas no representaban ningún peligro. En un artículo de 1983, titulado «Como lo puede matar la investigación animal», el Dr. Bross explicó:

«En el Hyde Park y en muchos otros basureros (incluyendo los basureros nucleares de Love Canal y West Valley) a los residentes y trabajadores, los organismos federales y del Estado les han asegurado en repetidas ocasiones que las exposiciones a bajo nivel eran «inofensivas». Mi investigación mostró que estas aseveraciones expresadas por los organismos gubernamentales, aseveraciones basadas principalmente en estudios con animales, eran falsas y que había riesgos excesivos de contraer cáncer y otros efectos adversos para la salud de las personas expuestas a estos niveles «seguros». Por ciencia y por sentido común, cuando los estudios epidemiológicos de seres humanos dan positivo y los estudios de laboratorio efectuados en animales dan negativo, es una práctica prudente para la salud pública aceptar la evidencia humana como guía. Mi empleador, el Departamento de Salud del Estado de Nueva York, no sólo desestimó la evidencia por parte de los seres humanos respecto a los peligros del basurero, sino que me instigó a jubilarme antes de tiempo del servicio estatal.»[Bross, 1983, pág. 5-7]

El Dr. Bross continuó explicando la forma en la que los ensayos fraudulentos con animales son convenientes para las burocracias gubernamentales que desean ocultarle al público los peligros ambientales:

«Desde el punto del vista del burócrata, el aspecto hermoso de la investigación animal radica en el hecho de cualquier cosa que se quiera afirmar puede «probarse» de esta forma. Entre los experimentados científicos de salud pública es bien sabido que se puede «probar» cualquier cosa a través de los estudios con animales. Esto se debe a que existen tantos modelos de animales diferentes y a que cada sistema arroja resultados diferentes. Al seleccionar cualquiera de los resultados que se produzcan para apoyar una posición en particular ( e ignorar los resultados opuestos), se puede llegar a la «conclusión» deseada. Obviamente ésta no es la forma en la que la ciencia verdadera trabaja pero es la forma en la que se utilizan los estudios con animales. Cada vez que las agencias gubernamentales o las empresas contaminantes quieren ocultar un riesgo ambiental, siempre pueden encontrar un estudio efectuado en animales que «pruebe» lo que ellos afirman. Incluso pueden efectuar un nuevo estudio que saldrá de la forma en la que ellos quieren si eligen el sistema de modelo animal «correcto». Si uno resulta ser uno de los millones de estadounidenses que se ha visto o será expuesto a mutagénicos peligrosos que oficialmente se denominan «seguros», los juegos que se juegan con la investigación animal lo pueden matar.» [Bross, 1983, p. 5-7]