Algunas preguntas de Vegan Freaks

Gary Francione | mayo 9, 2007 | Traducción: Ana María Aboglio. Ediciones Ánima

© Gary Francione. © Traducción: Ana María Aboglio © 2007 Ediciones Ánima
Texto perteneciente al Blog personal de Gary Francione.
Miércoles, 9 de mayo de 2007

Considero a Vegan Freak Forums como uno de los espacios más inteligentes y animados de la web para discutir acerca de temas veganos. Uno de los participantes publicó cuatro preguntas que le habían sido hechas por una persona que defendía el uso de los animales, y otros dijeron que también habían recibido preguntas parecidas. Estas preguntas son típicas y les voy a ofrecer algunas respuestas cortas que, espero, encuentren útiles en su activismo.
1. Los pavos no tienen un cerebro que les permita tener intereses, excepto los de procrear o satisfacer las necesidades elementales de sobreviviencia, ¿no es cierto?

Un principio fundamental de la posición del bienestar animal es que los no humanos son como nosotros en el sentido de que pueden sufrir y, por lo tanto, tenemos una vaga (e insignificante) obligación moral y legal de tratarlos “humanitariamente,” pero debido a que por otro lado los animales son diferentes en el hecho de que no tienen mentes como las nuestras, ellos son “inferiores” y podemos, por lo tanto, usarlos como nosotros queramos.

Nosotros no sabemos realmente lo que pasa en las mentes de otros humanos, mucho menos lo que pasa en las mentes de los no humanos. Presumo que los pavos tienen muchos, muchos intereses, y que son cognitivamente criaturas muy complicadas. Ellos ciertamente no tienen algunos de los intereses que tienen los humanos, pero los pavos probablemente tienen intereses que los humanos no tienen.

Pero asumamos, a los fines de la argumentación, que los pavos tienen intereses que son limitados en el sentido que la pregunta sugiere. ¿Qué nos dice esto acerca de si es o no moralmente aceptable, matar pavos, comerlos, o explotarlos de cualquier otra manera?

La respuesta: no nos dice nada.

Si los pavos tuvieran intereses limitados, o intereses diferentes de los nuestros, ¿cómo podría ser esto lógicamente relevante para determinar si es moralmente admisible comerlos?

La respuesta: no es relevante.

Comprendemos esto, cuando se trata de humanos. Hay humanos que tienen intereses muy limitados, o que tienen intereses que no son parecidos a los de los adultos “normales”. ¿Son relevantes esas diferencias?

Pueden ser relevantes para algunos propósitos. Asumamos que un humano en particular es mentalmente discapacitado y piensa sólo en “reproducirse y satisfacer sus urgencias básicas de supervivencia.” Podemos no darle a esta persona un empelo como profesor, o darle el último lugar en la lista de seleccionados para una clase en la Facultad de Medicina. Pero, ¿sería aceptable usar a este humano como un donante de órganos forzado o someterlo a un experimento biomédico doloroso sin su consentimiento?

Por supuesto que no.

Tales características pueden ser relevantes para algunos propósitos pero no importan en relación a si es o no moralmente aceptable tratar a un ser como recurso, como propiedad, o exclusivamente como medio para los fines de otro.

2. ¿Qué pasará con las vacas, cerdos, pollos, etc. si dejamos de comerlos? ¿Usted apoya la extinción?

Si tomáramos los intereses de los animales con seriedad, dejaríamos de traer no humanos domesticados a la existencia.

Y no es una cuestión de “extinción.”

No hay nada “natural” en los no humanos domesticados, a los que hemos creado a través de cría selectiva y confinamiento. No necesitamos perpetuar estos no humanos a los fines de la biodiversidad. Hasta el punto de que si los no humanos domesticados tienen parientes no domesticados en la naturaleza, deberíamos ciertamente buscar la protección de aquéllos no humanos, primero por su propio bien y, en segundo lugar, para los fines de la biodiversidad. Pero nuestra protección de los no humanos domesticados que hoy existen no es necesaria para ninguna clase de diversidad biológica. Traté esta cuestión con mayor detalle en un ensayo de este blog, del mes de enero.

3. Los leones matan a las gacelas. ¿En qué difiere esto de lo que hacemos con los animales de granja?

Ni los leones ni ningún otro no humano cosifica a otros animales y los cría en el modo en que nosotros lo hacemos. Directamente no hay ninguna comparación entre lo que un león le hace a una gacela y lo que nosotros le hacemos a los animales en la más “humanitaria” de las granjas. Pero lo que esta pregunta realmente está queriendo decir es ¿porqué no deberíamos actuar violentamente hacia los no humanos, si ellos actúan violentamente entre ellos?

No sé si un león toma una decisión moral para matar a una gacela. No sé si un león puede elegir no matar gacelas u otros animales para sobrevivir. Yo puedo tomar decisiones morales y no necesito comer carne ni productos animales para sobrevivir.

Por lo tanto la pregunta es ¿cómo puedo justificar mi elección de imponer dolor, sufrimiento y muerte a un ser sintiente cuando no tengo absolutamente ninguna necesidad de hacerlo? Si tomo seriamente el principio moral de que está mal hacer eso en ausencia de una buena razón para hacerlo, entonces la respuesta es que no puedo justificar comer carne, lácteos o huevos.
También respondí una pregunta similar en un ensayo de este blog en este mismo mes (ver la pregunta 5).

4. Si un novillo se estresa en un matadero, es sólo porque él teme a los predadores, no porque no quiera morir.

En primer lugar, no estoy seguro de lo que esta pregunta significa, ¡dado que son los predadores los que van a matar al novillo!

Creo que la pregunta está tratando de determinar si es moralmente aceptable matar y comer animales debido a que ellos no piensan acerca de la muerte en el mismo sentido en que nosotros pensamos acerca de la muerte. Es decir, cuando contemplamos nuestra muerte, pensamos en un modo autobiográfico acerca del fin de una serie de eventos que conceptualizamos como nuestra “vida.”

Cualquiera que haya estado en un matadero sabe que los no humanos están aterrorizados. ¿Están teniendo pensamientos biográficos acerca de sus vidas, o pensamientos del tipo de: “es una verdadera pena estar muriendo antes de lo que me correspondería?” Probablemente no. Pero ¿a quién le importa?

¿Qué nos dice esto acerca de si es aceptable o no, matar y comer estos animales?

La respuesta es, por supuesto, que no nos dice nada.

De nuevo, piensen en cómo pensaríamos acerca de esta situación si se tratara de humanos. Imaginen que tuviéramos una situación en la que nos propusiéramos matar a un humano mentalmente discapacitado que no tiene el sentido de sí mismo que tienen los humanos “normales”. Esta persona puede no pensar acerca de su vida en el sentido autobiográfico en que la mayoría de nosotros pensamos acerca de nuestras vidas. Pero no habría dudas de que tiene interés en no ser asesinada; ella prefiere, quiere o desea vivir. ¿Quién dice que ella tiene que pensar de un modo particular acerca de su vida para que su interés en su propia existencia sea moralmente significativo?

La respuesta es, por supuesto, que los que lo dicen son aquéllos que quieren comer animales y que se esfuerzan para encontrar las excusas más inaceptables para justificar una conducta que jamás consideraríamos apropiada si se tratara de humanos.

Las vacas, cerdos, pollos, etc., que matamos son todos seres sintientes. Debido a que son sintientes, son seres que tiene interés en continuar viviendo. Sus vidas les importan. Son auto-conscientes; cuando perciben que otro animal corre o salta a un árbol, saben que no son ellos los que están corriendo o saltando. Cuando experimentan dolor y sufrimiento, son necesariamente conscientes de que esas experiencias les están sucediendo a ellos y no a algún otro animal. La noción de que tienen que pensar acerca de sus vidas en el modo en que la mayoría de nosotros pensamos acerca de nuestras vidas, para que su interés en sus vidas importen moralmente, dice mucho de la arrogancia humana y nada acerca de si a los no humanos les importa sus vidas.

Hay una tendencia desconcertante, incluso entre la “gente animalista,” a aceptar que está mal ocasionarle sufrimiento a los animales pero que no está mal usarlos y matarlos siempre y cuando lo hagamos “humanitariamente”. Pero no es sorprendente. Esta noción –de que usar y matar animales no es inherentemente inmoral– es propuesta por el llamado “padre” del movimiento por los derechos animales, Peter Singer. Y no hay ninguna defensa intelectual sólida para su posición. Discutí esto en un ensayo del blog titulado El lujo de la muerte.

Los podcasts pronto estarán disponibles.